Un guión inalterable

  • El cambio de dibujo de Oltra al poner a dos delanteros no varía el curso de los partidos en casa

  • Buenas primeras partes y segundas de sufrimiento

Antoñito se despistó en la marca a Machís, que de esta forma llegó solo para hacer el 1-0. Antoñito se despistó en la marca a Machís, que de esta forma llegó solo para hacer el 1-0.

Antoñito se despistó en la marca a Machís, que de esta forma llegó solo para hacer el 1-0. / reportaje gráfico: ÁLEX CÁMARA

Cambió de sistema Oltra para meter a dos delanteros para que al final no cambiara nada. Bueno, algo sí: el equipo dejó la portería a cero por primera vez desde Reus y hasta defendió medio en condiciones las jugadas a balón parado. Pero por lo demás, el mismo guión. Buena primera parte, segunda horrenda y de sufrimiento. Y eso que a nivel individual, jugador por jugador, ningún granadinista suspendió el examen de ayer, si no más bien el conjunto salvó el aprobado raspado y gracias a que en defensa secaron al equipo más goleador.

Lo bueno que va a tener este triunfo es que el equipo seguramente acabe la jornada entre los seis primeros puestos. También que el equipo ha descubierto quizás una forma de parar un ataque tan peligroso como el del Valladolid, secando y dejando en la nada al máximo goleador de la Liga. Y que Los Cármenes ha descubierto que esto no es el Isabel la Católica, y que aquí hay que animar para ayudar al equipo, como lo hizo la mayoría del tiempo, y no cuando en el primer minuto, ya no de la segunda parte, si no del partido ya había pitado en un sector algo minoritario, pero demasiado ruidoso.

Lo malo es que se volvió a las andadas en la segunda mitad, y esta vez el equipo no tenía dos goles de diferencia como en otras citas para justificar cierta relajación. Esta vez tenía solo uno, y cuando al primer minuto de la reanudación el Valladolid tuvo su mejor ocasión de todo el partido, el miedo cayó a plomo en Los Cármenes al igual que el frío serrano enfriaba el ambiente y los dedos de los cronistas. El fin justificó los medios cuando pitó el árbitro el final. El Granada explotó durante todo el partido el único gol anotado por Machís, y trabajó para anular al rival más que para sentenciar el partido. A costa de hacer padecer al respetable, el equipo de Oltra, que tantas jornadas había padecido goles absurdos, a pelota parada, y que sangraba en área propia, fue capaz de ponerle un 'rosco' al Pichichi de la categorías. Las cosas y las incongruencias de este Granada CF.

Las dos mitades del partido se diferenciaron tanto que parecieron temporadas diferentes, que saltaron tras el descanso veintidós jugadores distintos a los del primer acto. De entrada, Oltra saltó de inicio con un 1-4-4-2 que no ponía desde precisamente el partido de la primera vuelta, donde encajó una derrota que le hizo desterrar ese dibujo tan clásico. Un cambio sustancial obligado por la baja de Peña, pero arriesgado. Tampoco se puede decir que le saliera bien porque el equipo no mejoró precisamente de medio campo en adelante. Es más, los mejores minutos rojiblancos coincidieron con los posteriores al gol de Machís, en un centro fantástico de Víctor Díaz a pase inteligentísimo de Adrián Ramos, que el venezolano convirtió explotando un grave error defensivo del lateral del Valladolid, desaparecido en la marca al hombre más peligroso de los locales. Tras esto, dos acciones del propio Darwin y de Joselu pudieron acabar en gol. Fue importante la presencia del colombiano para crear desequilibrios en la hasta ese momento cerrada defensa, además de centrar sus atenciones y así liberar de marcas a sus dos compañeros de ataque. Una primera parte que, a los puntos y a los goles, se hizo acreedor el conjunto rojiblanco. Con poco brillo y mucho trabajo.

La segunda fue otro cantar. Influyó mucho que no estuviera ya Montoro, con una rotura de fibras que amenaza con dejarle fuera otros partidos. No extraña nada que desde entonces, el Granada desapareciera en la medular y ni siquiera saliera raudo y voraz a la contra. Tampoco físicamente parece estar en un buen momento, salvo Kunde, Machís, Ramos y Agra, con el que la palabra refresco cobró mucha validez cuando entró por un Pedro desfondado. Con Baena en el campo para cubrir el sitio del valenciano, al torroxeño se le vio fuera de onda, con demasiados partidos sin jugar, y sin ritmo. Pero cumplió para ayudar a defender ese 1-0 tan valioso y curioso para un duelo entre dos equipos dadivosos en lo que es marcar.

El Valladolid tuvo mucho balón, demasiado, pero ocasiones reales y buenas apenas tuvieron el tiro de Óscar Plano en buena posición en el minuto inicial de la reanudación, y ese doble remate dentro del área en un córner que a duras penas sacó la defensa. Una defensa con Germán, que volvía tras dos meses sin jugar, y Chico, que forzó pese a lesionarse el lunes, imperiales y liderando al equipo que echó el cerrojo a Jaime Mata y Ontiveros, que dejó pocas pero perlas de muy buena calidad. Agra tuvo la sentencia en una contra colaborativa con Ramos, que convirtió una mala entrega en una devolución de gol que no convirtió el luso. Menos mal que no tuvieron más ocasiones. Otro triunfo padecido.

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