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El tren rojiblanco, camino de descarrilar

  • El conjunto de Alcaraz vuelve a no dar la talla como visitante y pone la permanencia en una misión imposible

El gesto de Carcela-González a la concljusión del encuentro de Gijón habla por sí solo. El  gesto de  Carcela-González a la concljusión del encuentro de  Gijón habla por sí solo.

El gesto de Carcela-González a la concljusión del encuentro de Gijón habla por sí solo. / Aurelio Florez

Todo apunta a que el Granada dejará de circular por la vía de Primera División el próximo mes de mayo para hacerlo en la de vía estrecha que es la categoría de plata del fútbol español. El encuentro del pasado domingo en Gijón frente al Sporting se presentó como una auténtica final en la que el perdedor, en el mejor de los casos, iba a salir muy tocado de cara al objetivo de lograr la permanencia una temporada más en Primera.

sí... pero no

Hasta que no se haga efectiva la 'acta de defunción', siempre queda los recursos de las matemáticas y de la manida frase que asegura que "mientras hay vida, hay esperanza". Y es verdad, todo puede pasar en las once jornadas que restan de competición, pero la realidad es que el equipo rojiblanco apenas da señales de estar en vísperas de una reacción que sea capaz de, a modo de cohete, impulsar al Granada hacia arriba. Es cierto que hace tiempo el conjunto que dirige Lucas Alcaraz ha dado señales de mejoría en los encuentros que ha jugado en Los Cármenes, donde han caído equipos como la UD Las Palmas, el Alavés y el Betis, conjunto al que, además, se goleó. Tampoco ha de caer en saco roto el buen encuentro disputado ante todo un Atlético de Madrid a pesar de la derrota final. Pero donde el equipo granadinista no levanta cabeza es fuera de su campo.

cero como visitante

Ha llovido mucho desde el 9 de diciembre del pasado año. Ese día el Granada consiguió su último punto como visitante al empatar, y no con total justicia, en La Rosaleda frente al Málaga. Más de tres meses desde entonces, y camino del cuarto si nada lo remedia. Hasta ahora, sólo tres puntos se han cosechado lejos de Granada y realmente, se mire por donde se mire, así no se puede ir a ningún otro lugar que no sea a Segunda División salvo que se sea un coloso cuando se juega con la condición de local, lo que, evidentemente, no es el caso. Es otra de las revoluciones pendientes. Si se pretende obrar el milagro de los milagros, mucho han de cambiar el panorama, sobre todo lejos de casa. La segunda y la tercera equipaciones no funcionan. Ni el coral ni el flúor ni gaitas.

gijo-nada

Volviendo al partido de Gijón. El Granada ofreció muchas facilidades a un rival que también huele a Segunda y al que no se inquietó salvo los minutos en los que se fue por delante. Antes del gol de Ingason, Ochoa se encargó de mantener a un equipo que presenta lagunas atrás como, por poner un ejemplo, en cada balón colgado en el área, que se convierte en una jugada de riesgo para los rojiblancos. Además, en ataque no se resuelven las escasas opciones que se disponen . Y si para colmo no se sabe hacer valer el tanto con el que se abrió el marcador, apaga y vámonos, que fue lo que realmente ocurrió. El gol de empate fue doloroso porque ver como un equipo como el Sporting gana la espalda a los defensores granadinistas en el medio del campo es para tirarse de los pelos. Y no digamos. Y no digamos ver como Babin casi pide perdón por marcar a su ex equipo. Otro más que abandonó el tren el pasado verano y que se luce ante el Granada. Eso sí, los que se lucieron de verdad son los que planificaron la temporada. Ahora, a planificar el choque ante el Barça con otro play list.

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