Monjas escritoras y místicas: las intelectuales más olvidadas

  • Un ciclo analiza en La Madraza la figura y la obra de estas mujeres que se saltaron las normas

La catedrática de Literatura, Amelina Correa. La catedrática de Literatura, Amelina Correa.

La catedrática de Literatura, Amelina Correa. / GH

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Bajo el título Enduendadas: místicas y visionarias en los siglos XVI-XVIII comienza esta tarde un ciclo en el Palacio de la Madraza, dirigido por la catedrática de Literatura Amelina Correa, que versará sobre unas grandes desconocidas, las monjas escritoras. La primera de ellas será Juana de la Cruz (1481-1534). "Una autora religiosa que alcanzó cierta fama de santidad. Su historia es peculiar, se escapó de casa vestida de hombre para huir de un casamiento concertado, y acabó fundando una especie de monasterio. La fama de sus predicaciones fue tal, que hasta allí acudirían a escucharla el cardenal Cisneros, el Gran Capitán y hasta el emperador Carlos V", explica Amelina Correa.

También se analizará a varias discípulas granadinas de Teresa de Jesús. Una de ellas, sor Isabel de la Encarnación. "Profesó en Granada y luego sería fundadora del convento carmelita de Baeza, una de las localidades fundamentales, junto a Úbeda y la propia Granada, para entender la historia de la mística en España. Tuvo la oportunidad de disfrutar como director espiritual a Juan de la Cruz, por aquel entonces prior del convento granadino de los Mártires".

Conocer a estas místicas y visionarias es necesario, según Amelina Correa porque fueron "mujeres fascinantes y en buena medida heterodoxas, que eligieron no transitar la senda acostumbrada persiguiendo una espiritualidad nueva, más intensa, donde la vivencia de la relación con la divinidad se traducía en el vocabulario amoroso del Amado y la Amada".

Mujeres con un carácter renovador "cercano, con frecuencia, a la heterodoxia y la transgresión, hasta el punto de que se vieron obligadas a someter sus obras y sus trayectorias biográficas al rígido control de la autoridad eclesiástica, que desconfiaba de una pasión que parecía escapar a los límites señalados por la Iglesia".

En este sentido, se puede recordar la figura prototípica de Teresa de Jesús, "cuyos primeros confesores -añade Amelina Correa- achacaban a la influencia del demonio las visiones que tenía, y que llegó a ser examinada incluso por la Inquisición, la cual desconfiaba de sus arrebatos místicos".

La amenaza era real, y se cernía siempre sobre ellas. La carmelita sor María de la Cruz, vio condenados al fuego muchos de sus libros. "Estuvo sometida a la prohibición de seguir escribiendo, que sólo le sería levantada años más tarde".

El ciclo está organizado por la Cátedra Federico García Lorca de la Universidad de Granada en colaboración con el Proyecto La conformación de la autoridad espiritual femenina en Castilla.

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