flamenco

Cantaores jóvenes de hoy

  • Llegan dos discos dedicados al cante tradicional tal y como lo entienden los jóvenes intérpretes

El pianista granadino Pablo Rubén Maldonado acompaña en su nueva entrega el cante de 11 intérpretes. El pianista granadino Pablo Rubén Maldonado acompaña en su nueva entrega el cante de 11 intérpretes.

El pianista granadino Pablo Rubén Maldonado acompaña en su nueva entrega el cante de 11 intérpretes. / Cortesía PRM.

Nos llegan estos días dos obras protagonizadas por jóvenes cantaores de hoy. No obstante, el contenido de ambas es de estricto cante tradicional. La primera de ellas lleva la firma de un pianista. Sin embargo se trata de un disco de cante en el que Pablo Rubén Maldonado muestra su forma de acompañar la voz flamenca con una selección de cantaores jóvenes de Madrid o asentados en la capital de España.

El sanluqueño Juan Debel canta en Corolarios del backstage por mirabrás y cantiñas, sin palmas. Su cante, a pesar de tratarse de algunos de los estilos más brillantes del repertorio jondo, es austero, íntimo. Dulce y directo. Maldonado le ofrece un acompañamiento muy rítmico, como es lógico, que busca al tiempo nuevas soluciones armónicas al acompañamiento tradicional. Las cuatro cámaras utilizadas en el registro muestran que los dos intérpretes gozaron con el número, grabado en estricto directo.

Sorprendente resulta la saeta de Caridad Vega porque nos encontramos con un cante que, habitualmente, no tiene acompañamiento instrumental como saben. Esto permite a Pablo Rubén Maldonado ofrecernos una falseta impresionista en la que queremos imaginar el eco y el bullicio de las calles sevillanas o sanluqueñas, ya que Vega confiesa inspirarse en La Sallago. El contraste entre la melodía modal del cante de saetas por seguiriyas y el lirismo del piano convierten la pieza en una de las más interesantes del disco. Dos mundos muy distantes, intimismo y desgarro, que convergen y se funden con total naturalidad.

En el romance hace acto de presencia la disonancia y la poesía de Miguel Hernández. Inicia Pedro Obregón el romance a la forma primitiva, monótona, para pasar más tarde a la patentada por Mairena en los 50. Este poema ya fue musicado en 1971 por Enrique Morente y, por supuesto, podemos encontrar un eco del granadino en la voz de Obregón.

Sonia Cortés se asoma también a la lírica popular en su versión del Villancico castellano, un tema que en realidad es una canción de puya que ya registró Estrella Morente en su segundo disco y, claro, la referencia morentiana vuelve a estar ahí. Naike Ponce canta unos fandangos con esa forma suya temperamental de decir el cante, y su poderosa imagen flamenca. La zambra es uno de los cantes que más tradición tiene al piano, ya que el estilo surge a finales del siglo XIX, precisamente en relación al piano nacionalista español. Loreto de Diego sigue en este disco a La Paquera, seguidora a su vez de Manolo Caracol que, junto a Arturo Pavón, sentaron las bases del acompañamiento a piano de la zambra moderna.

Israel Fernández canta una guajira lírica y colorida, la de Escacena, que es prácticamente la única que se canta hoy, en este caso en la versión de Marchena.

El Chaleco, que rompe por edad con la norma de la selección de intérpretes de Corolarios del backstage, nos ofrece un demorado cante por granaínas. Es uno de los pocos estilos no festeros y el único libre de ritmo de esta obra. Esta libertad permite a Maldonado ofrecer una de las variaciones más imaginativas de la entrega.

El otro disco que llega hasta nosotros estos días es Quiso Dios del joven cantaor extremeño Francisco Escudero El Perrete. Nos ofrece el joven intérprete taranta y levantica, un cante compuesto por El Cojo de Málaga que no es hoy habitual en el repertorio. Lo hace con gusto, naturalidad y conocimiento de la melodía clásic a. Por granaínas El Perrete nos brinda un cante a la antigua usanza, con su salía y todo, muy técnico, virtuoso. La variedad valiente de la granaína la hace con acompañamiento rítmico de palmas. Por fandangos elige estilos naturales muy directos.

Los cantes del campo los hace en la forma enjundiosa que es hoy habitual. Los dos estilos más extensos del disco son las soleares y las seguiriyas. En el primer caso nos encontramos con cantes de Alcalá y Triana. En la seguiriya, sin embargo, mira hacia Jerez.

Por tangos extremeños se acuerda, como no podía ser menos, del maestro Porrinas y sus endiablados melismas, cante que cierra con estribillos corales a cargo de Los Mellis. Cierra el disco una bulería con un guiño a Jerez y a Manuel Agujetas.

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