Australia ofrece ayuda consular a Assange mientras éste critica a su Gobierno

  • El fundador de Wikileaks acusa de connivencia con EEUU al Gobierno australiano, que a su vez culpa a Washington de las filtraciones.

El Gobierno australiano ofreció protección consular a su ciudadano y fundador de Wikileaks, Julian Assange, detenido en Londres y que ha acusado al Ejecutivo de Camberra de connivencia con Estados Unidos para "matar al mensajero". La Embajada de Australia en el Reino Unido ha contactado con Assange para asegurarse de que tiene representación legal y podrá recibir sus visitas igual que cualquier otro nacional en la misma situación, anunció el ministro de Exteriores, Kevin Rudd.

Rudd subrayó que cualquier persona tiene derecho a la presunción de inocencia, horas después de que Assange firmara un editorial en el que denunció que su país está colaborando con EEUU para "matar al mensajero" y ocultar la verdad. El jefe de la diplomacia australiana atribuyó la culpa del flujo de información publicada por Wikileaks a las personas que la han filtrado y al Gobierno estadounidense por no proteger de forma adecuada sus documentos confidenciales. "La conclusión aquí es que el núcleo de todo esto está en el fracaso del Gobierno de Estados Unidos para proteger eficazmente sus propias comunicaciones diplomáticas", dijo Rudd a radio Melbourne.

Assange, por su parte, señaló en el artículo que a lo largo de los cuatro años de vida de Wikileaks "hemos cambiado gobiernos, pero ni una sola persona, que se sepa de momento, ha resultado dañada", mientras EEUU "ha matado a miles de personas sólo en los últimos meses". "Las sociedades democráticas necesitan medios de comunicación fuertes y Wikileaks es parte. Los medios ayudan a que los gobiernos sean honestos, y hemos revelado verdades como puños sobre las guerras en Afganistán e Iraq y la corrupción empresarial", indicó en el diario The Australian, propiedad del grupo News Corporation del magnate Rupert Murdoch.

Assange recordó que el padre de Murdoch fue el primero que contó al mundo el horror de la Batalla de Gallipoli durante la I Guerra Mundial y se enfrentó por la primicia a las autoridades de Australia y el Reino Unido. "Casi un siglo después, Wikileaks está divulgando sin miedo información que debe ser conocida por el público", declaró el australiano, de 39 años, quien no mencionó los presuntos delitos de abusos sexuales que se le atribuyen en Suecia.

Uno de los líderes mundiales a los que más ha comprometido las revelaciones de la página web es el propio Rudd, tachado por diplomáticos estadounidenses de "maniático" e "incompetente" cuando fue primer ministro entre 2007 y 2010. "Francamente, me importa un bledo", comentó el ahora titular de Exteriores tras ser preguntado una y otra vez por el asunto durante una conferencia de prensa en Brisbane. Rudd no dejó claro si Assange será reclamado o no por la justicia australiana cuando regrese a su país, donde la Policía investiga sus actividades por orden del fiscal general, Robert McClelland.

El ex primer ministro conservador John Howard opinó que Assange no debe ser procesado porque "todo periodista publica información confidencial cuando la obtiene". "Lo importante es si el material y su divulgación pueden poner en peligro la vida de personas o la seguridad nacional de países (...) los malos son aquellos que remitieron los cables, a esos son los que hay que perseguir", declaró Howard, bajo cuyo mandato Australia fue un firme aliado de Estados Unidos y apoyó sin fisuras las guerras en Afganistán e Iraq.

Esta semana, Wikileaks también divulgó que Rudd advirtió a EEUU de que debe estar listo para emplear la fuerza con China y le dijo a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que los líderes chinos eran "paranoicos" sobre temas como Taiwán y el Tíbet. Las filtraciones pueden poner en peligro las relaciones entre Camberra y Pekín, que este año ya se tensaron cuando ejecutivos de la minera anglo-australiana Rio Tinto fueron detenidos y condenados por robar secretos comerciales durante las negociaciones del precio del mineral de hierro en China.

Wikileaks ha hecho correr ríos de tinta en todo el mundo con los más de 250.000 documentos secretos publicados, que sostienen que Washington dio instrucciones a sus funcionarios para que espiasen a gobernantes y políticos extranjeros y altos cargos de la ONU, entre ellos el secretario general, Ban Ki-moon. También aseguran que Estados Unidos ofreció dinero a cambio de acoger a presos de Guantánamo y comentarios embarazosos sobre China, Corea del Norte, Irán e incluso países aliados.

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