Hungría aplica una ley para expulsar a refugiados a tierra de nadie

Hungría aplicó ya ayer a 600 personas la nueva norma para trasladar a los refugiados al otro lado de las vallas fronterizas, donde no reciben asistencia, una medida criticada como una forma de "devolución en caliente" que puede violar los derechos humanos y dificultar la petición de asilo.

Una reforma de la Ley de Extranjería faculta a la Policía y al Ejército a "acompañar" a quienes entren ilegalmente en el país, y sean interceptados en los ocho primeros kilómetros de territorio, al otro lado de las alambradas elevadas por Budapest en sus fronteras con Serbia y Croacia.

"La enmienda intenta legalizar las devoluciones en caliente que, según organizaciones de derechos humanos, ya están ocurriendo en la práctica", denunció Gabor Gyulai, director del programa de asilo de la sección húngara de la ONG Comité de Helsinki. Para Gyulai, se trata de "una política vergonzosa e inhumana". El experto recordó que diferentes ONG han denunciado las condiciones inhumanas en "tierra de nadie" entre Serbia y Hungría, donde centenares de refugiados quedan atrapados sin que ningún país les preste ayuda.

Hungría no sólo ha construido vallas en sus fronteras y aprobado una durísima legislación, sino que también ha convocado para el 2 de octubre un referéndum sobre la propuesta de la UE de reubicar solidariamente a los refugiados en todos los países comunitarios.

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