Miles de yemeníes celebran la 'caída' del presidente Saleh

  • Los opositores están convencidos de que el mandatario desde hace 33 años, hospitalizado en Arabia Saudí, ya no regresará y consideran finiquitado su régimenAl menos 23 muertos cuando sirios y palestinos intentaron cruzar la frontera con Israel

Miles de opositores al presidente yemení Ali Abdala Saleh festejaron ayer la "caída del régimen", tras la hospitalización en Arabia Saudí del mandatario, herido en el bombardeo del palacio presidencial en Sanaa ocurrido el pasado viernes.

"Hoy nació un nuevo Yemen", coreaban decenas de jóvenes en el lugar donde realizan una "sentada" permanente, cerca de la Universidad de Sanaa. "Se acabó, cayó el régimen", cantaban otros, mientras llegaba más gente diciendo que se trataba de "la huida de Saleh", en el poder desde hace 33 años.

En Taez, una importante ciudad del suroeste del país, cientos de manifestantes se congregaron en el centro gritando "¡Libertad, libertad, Ali huyó!".

Saleh llegó el sábado por la noche a Riad para recibir atención médica y luego volver a Yemen, declaró un responsable saudí bajo anonimato.

Saleh, de 69 años, fue llevado inmediatamente al hospital militar de la capital saudí.

Según un responsable del régimen, el mandatario sólo tiene "quemaduras y arañazos en la cara y en el pecho". Otras fuentes, sin embargo, aseguran que el presidente Saleh tuvo que ser intervenido ayer mismo para retirarle una esquirla que se había alojado a pocos centímetros del corazón.

Según la Constitución yemení, el vicepresidente, Abdel Rabo Mansur Hadi, es el encargado de dirigir el país durante la ausencia del jefe de Estado y algunas fuentes confirmaron ayer que efectivamente el traspaso de poderes se había consumado sin ningún tipo de problema.

El presidente yemení llegó en un avión médico saudí, mientras que un segundo avión transportaba a miembros de su familia, precisó la fuente.

Su hijo mayor, Ahmad, comandante de la Guardia Republicana, una unidad de élite y a quien la oposición acusa de estar preparando la sucesión, se quedó en Yemen, agregó.

La televisión oficial seguía elogiando a Saleh, mientras fuentes allegadas a la Presidencia indicaban que Hadi no había sustituido a Saleh en el palacio presidencial. Para estas fuentes, el hijo mayor de Saleh, Ahmad, comandante de la Guardia Republicana, una unidad de élite y a quien la oposición acusa de estar preparando la sucesión, controla el palacio.

En la noche del sábado, en Taez, 270 kilómetros al suroeste de Sanaa, militares se enfrentaron con hombres armados que ocuparon varios edificios gubernamentales, entre ellos cuatro puestos policiales, indicaron testigos sin precisar el número de víctimas.

El comandante de la 33ª División Blindada, el general Jebran Yahia al Hashedi, anunció su adhesión a la oposición por las presiones recibidas por sus superiores para enviar a sus hombres a reprimir las manifestaciones en Taez.

Fuentes tribales indicaron que el influyente jeque Sadek Al Ahmar podría aceptar un alto el fuego en los combates entre sus hombres y los partidarios de Saleh propuesto por Arabia Saudí, "pese a los ataques continuos" de las fuerzas del régimen.

Tras cuatro meses de protestas populares sangrientamente reprimidas por el régimen de Saleh, la revuelta adquirió otra magnitud el 23 de mayo con el inicio de duros combates en Sanaa entre fuerzas leales al presidente y partidarios del influyente jefe de la tribu de los Hashed, el jeque Sadek al Ahmar, que se unió a la oposición. Estos combates han causado decenas de muertos en los últimos días.

Al menos 23 manifestantes sirios y palestinos murieron ayer y otros 350 resultaron heridos por disparos de soldados israelíes cuando intentaban cruzar la frontera entre Siria e Israel, según Damasco.

Según la agencia oficial de noticias siria Sana, el jefe del hospital Mamduh Abaza, en los Altos del Golán, dijo que los ingresados han sido víctimas de disparos directos y que algunos heridos están graves.

El corresponsal de Sana en la zona, por su parte, explicó que "las fuerzas de la ocupación" israelí dispararon contra cientos de manifestantes sirios y palestinos que intentaban dirigirse a los territorios ocupados.

Coincidiendo con el aniversario de la Naksa, la derrota árabe de junio de 1967, cientos de manifestantes trataron de franquear una primera barrera de alambradas, seguida de un campo de minas.

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