Sarkozy defiende el honor de los soldados ejecutados por deserción en la I Gran Guerra

  • El mandatario francés rinde homenaje, junto a Carlos de Inglaterra, a todas las víctimas

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendió ayer a los soldados cuyo fusilamiento se ordenó como castigo ejemplar en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) durante la conmemoración del nonagésimo aniversario del Armisticio que puso punto final a la contienda. "No perdieron el honor" sino que fueron "víctimas de una fatalidad que devoró a tantos hombres".

Sarkozy, tras rendir homenaje a los combatientes franceses y extranjeros en la ceremonia del aniversario, se refirió a los reclutas que fueron fusilados por deserción o amotinamiento.

"Pensaría en aquellos hombres a quienes se había exigido demasiado, a quienes se había expuesto demasiado y que a veces fueron enviados a la matanza por errores del mando, aquellos hombres que ya no tenían la fuerza de pelear", dijo el mandatario francés.

"Esa guerra total excluía cualquier indulgencia, cualquier debilidad. Pero noventa años después del fin de la guerra, puedo decir que muchos de quienes fueron ejecutados no perdieron el honor, no fueron cobardes, sino que simplemente habían llegado al límite de sus fuerzas", agregó.

"Recordemos que fueron hombres como nosotros, con sus fuerzas y sus debilidades. Recordemos que fueron víctimas de una fatalidad que devoró a tantos hombres que no estaban preparados para una prueba semejante", dijo Sarkozy, para acto seguido preguntarse: "¿Pero quién hubiera podido estar preparado para semejante prueba?".El mandatario había insistido previamente en la necesidad de "honrar a todos los muertos, sin excepción".

Un total de 675 soldados del Ejército francés fueron fusilados en la Gran Guerra bajo cargos de deserción, amotinamiento y desobediencia o por crímenes de derecho común. Muchas voces piden su "rehabilitación" y la apertura de los archivos para revisar sus casos.

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