Treinta muertos en combates entre el ejército y rebeldes kurdos en Turquía

  • Diez de las víctimas son soldados turcos y el resto, rebeldes. Se han recrudecido los enfrentamientos entre el ejército y los separatistas coincidiendo con el conflicto sirio.

Diez soldados turcos y unos 20 rebeldes kurdos murieron en la noche del domingo en combates en el sudeste de Turquía, lo que demuestra que se han recrudecido los enfrentamientos entre el ejército y los separatistas coincidiendo con el conflicto sirio. Los enfrentamientos en la localidad de Beytussebap, en la provincia de Sirnak, en la frontera con Iraq y Siria, estallaron cuando un grupo de rebeldes, que disponen de una retaguardia en las montañas iraquíes, atacaron con cohetes y fusiles un edificio de las fuerzas de seguridad, matando a los diez soldados.

La respuesta de los soldados y la policía causó veinte muertos entre las filas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), indicaron fuentes locales. "La lucha contra el terrorismo continuará sin descanso", declaró el primer vice primer ministro turco, Bekir Bozdag, en declaraciones a la televisión privada NTV.

En un incidente separado, el domingo, un integrante del PKK se hizo estallar en un retén en la carretera hacia Viransehir (sudeste), hiriendo a tres agentes de seguridad. En las últimas semanas, el PKK multiplicó sus ataques contra las fuerzas gubernamentales. El 20 de agosto pasado, la explosión de un coche bomba causó diez muertos en la ciudad de Gaizantep, también en el sudeste. Las autoridades acusaron al PKK, pero el partido kurdo negó toda responsabilidad en los hechos.

Los operativos rebeldes se intensificaron en el sureste, cuya población es mayoritariamente kurda, pero también en el oeste, donde un ataque cerca de Esmirna provocó la muerte de un soldado. En agosto las autoridades turcas amenazaron con golpear al PKK en territorio de Siria, país en plena guerra civil, si la rebelión kurda lo utilizaba para desestabilizar a Turquía. Varias zonas del norte de Siria, aledañas a Turquía, están actualmente en manos de grupos kurdos sirios, algunos de los cuales cercanos al PKK. El gobierno turco acusó a las autoridades sirias de haber favorecido la instalación del PKK en esas regiones para perjudicar a Turquía.

Desde su llegada al poder, en 2002, y con el fin de impulsar el acercamiento de Turquía a la Unión Europea, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro Recep Tayyip Erdogan lanzó algunas iniciativas a favor de la minoría kurda. Turquía tiene 75 millones de habitantes, de los cuales unos 12 millones son kurdos. Sin embargo, esa política no tuvo éxito y desde el año 2009 Erdogan cambió de tono, pidiendo a la justicia que reprima cualquier forma de militancia kurda. Erdogan apunta sistemáticamente al partido prokurdo BDP (Partido de la Paz y la Justicia), acusándolo abiertamente de "terrorismo". Centenas de militantes o simpatizantes de la causa kurda fueron encarcelados desde el año pasado y el gobierno amenaza con suspender la inmunidad parlamentaria de los diputados del BDP. El conflicto con el PKK, que el gobierno turco califica de organización terrorista, causó unos 45.000 muertos desde el inicio de la rebelión en 1984.

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