Las europeas más nacionales

  • Los problemas políticos internos de cada país y la grave crisis económica que padece el continente prometen convertir los comicios en un conjunto de contiendas domésticas

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Los problemas políticos internos de cada país unido a la grave crisis económica que padece el Viejo Continente, prometen convertir los comicios al Parlamento Europeo que se inician mañana en los más nacionales de las últimas tres décadas.

En Francia, a pesar de que la baja popularidad del presidente Nicolas Sarkozy podría -a priori- ser capitalizada por el Partido Socialista, las encuestas demuestran que la crisis no desgastará significativamente a la Unión por un Movimiento Popular (UMP).

Sí se muestran muy desfavorables en cambio para los socialistas, con un pronóstico de votos de cara al domingo cercano al 20% para su líder, Martine Aubry.

El probable hundimiento de los socialistas franceses podría sobre todo explicarse por las profundas divisiones en el partido, encarnadas en la bicefalia formada por Aubry y la candidata a la presidencia francesa en 2007, Ségolène Royal, batida por la primera en las primarias de la formación en noviembre.

Mientras en Francia Sarkozy mantiene el rumbo, en el Reino Unido -y según las encuestas- se avecina una hecatombe para el primer ministro laborista, Gordon Brown. El escándalo de los gastos de los diputados británicos sumado a la crisis económica podrían ser el torpedo que aliente a los tories de David Cameron para dar el tiro de gracia a los laboristas en la votación europea -y local- de mañana.

El desastre en las urnas para los laboristas sería de tal calibre que colocaría a la formación del primer ministro en el tercer o cuarto puesto, por detrás incluso del radical euroescéptico Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) y sería la mayor humillación en la longeva historia política de los laboristas.

Se comenta entre bastidores de Downing Street -la residencia oficial de Brown- que el primer ministro tiene preparado un plan B que pretende contrarrestar la catástrofe en las elecciones, con una inmediata remodelación de su Gabinete, la presentación de un paquete de reformas de los servicios públicos y un plan urgente de nuevas medidas contra la crisis económica.

Y si en la mayor parte de la Unión Europea (UE) estas elecciones europeas se han transformado en un banco de pruebas para las futuras elecciones nacionales, Alemania no es una excepción a la regla.

Ante la amenaza de que estos comicios se interpreten en clave nacional, la canciller germana Angela Merkel, insiste en que si eso fuera así "ello no le haría justicia a la importancia verdadera de Europa".

Con la vista puesta en las elecciones generales de septiembre, la votación del domingo en la primera economía de la UE supone un ejercicio de cara a la pugna electoral, cuando la alianza cristianodemócrata CDU-CSU con los socialdemócratas del SPD podría quedar terminada.

Merkel, en todo caso, puede respirar tranquila si se confirman las últimas encuestas que conceden a la alianza CDU-CSU un 39% de votos en las europeas, con una bajada relativamente menor -estimada en 5,5%- respecto a los anteriores comicios europeos de 2004. El SPD, mientras tanto, podría subir desde el 21,5 al 26% respecto a 2004.

La baja previsión de participación en estas elecciones europeas, cercana al 40%, suscita preguntas sobre la vocación europeísta de Alemania, uno de los grandes países fundadores del bloque y el mayor contribuyente neto a las arcas de Bruselas.

En Italia no deja de sorprender la resistencia titánica del primer ministro, Silvio Berlusconi. Como un soldado romano en formación de tortuga, Il Cavaliere parece una torre inexpugnable, un acorazado revestido de un aparente blindaje anticorrosivo.

A pesar del reciente escándalo sobre su participación en fiestas con atractivas y jóvenes modelos, por el cual su mujer ha pedido el divorcio, su popularidad, así como la de su formación el Pueblo de la Libertad, no para de crecer en los últimos sondeos publicados en Italia y se pronostica un 40% de votos para su partido en las europeas ante el 25% que se vaticina para su contendiente, el Partido Democrático de Dario Franceschini.

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