Los europeos confían en la derecha para afrontar la crisis económica

  • Los partidos conservadores se imponen en la mayoría de los países de la UE · De los grandes estados, los socialistas sólo salen victoriosos en Suecia, Dinamarca, Grecia y Eslovaquia

El triunfo de la derecha en las elecciones parlamentarias europeas del domingo mostró que los ciudadanos del Viejo Continente prefieren un manejo conservador de la crisis económica ante la falta de alternativas de los socialistas, indicaron analistas.

Los conservadores del Partido Popular Europeo (PPE) asentaron su hegemonía en el Europarlamento, con 263 escaños de un total de 736, muy por delante de los socialistas, con 161 escaños, en unos comicios celebrados en los 27 países de la Unión Europea (UE), cuyos resultados todavía no son definitivos.

La derecha gobernante se impuso sin problemas en grandes países como Alemania, Francia e Italia, y logró superar desde la oposición a los socialistas en el poder en el Reino Unido, Portugal y España, que encajaron derrotas de mayor a menor grado. El descalabro para los socialistas ha sido especialmente importante en Francia, donde Los Verdes prácticamente les igualan, y en el Reino Unido, donde los laboristas de Gordon Brown pasan a ser la tercera fuerza, superados incluso por los euroescépticos del UKIP.

La tendencia en el resto de la UE, donde los conservadores gobiernan en 21 de los 27 países, fue similar, con excepciones en Suecia, Dinamarca, Grecia y Eslovaquia, principalmente.

"Los socialistas perdieron porque no pudieron aportar ninguna alternativa creíble a la crisis económica", explicó Piotr Maciej Kaczynski, analista del Centro de Estudios Políticos Europeos en Bruselas. La segunda fuerza política europea atraviesa una "crisis de credibilidad, incapaz de presentar un frente unido", coincide Antonio Missiroli, del Centro de Política Europea.

Respecto a los comicios anteriores de 2004, el apoyo a los socialistas cayó más de cinco puntos, hasta el 21,9% de los sufragios, frente a unos conservadores estables, con el 35,7%, pese a la defección de varias decenas de diputados británicos, polacos y checos para formar un nuevo grupo de tintes euroescépticos.

La crisis económica pasó factura a los socialistas que gobiernan en el Reino Unido o España, pero reconfortó al presidente francés, Nicolas Sarkozy, a la canciller alemana, Angela Merkel, y hasta el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, salpicado por nuevos escándalos judiciales y sexuales.

En los comicios europeos se dieron "dos escenarios". El primero, en el que la izquierda en el poder "fue castigada por la crisis" y el segundo, en países como Francia e Italia, "donde no se benefició de ella pese a estar en la oposición", apunta Philip Whyte, del Centro para la Reforma Europea.

¿Mérito de los conservadores o error de los socialistas? "No es que la derecha tampoco haya aportado una alternativa. También está dividida a nivel europeo, como lo demuestran las divergencias entre Merkel y Sarkozy" sobre las soluciones a la crisis, "pero es una cuestión de confianza" del electorado, defiende Kaczynski.

Los europeos, sumidos en la peor debacle económica desde la Segunda Guerra Mundial, "tienden a votar a la derecha en tiempos de crisis o bien, votan radical, desesperados y frustrados con los políticos", lo que explica el alza de los Verdes en Francia o Bélgica, indica el analista.

El ciudadano medio quiere protección social, lo que debería beneficiar a la izquierda, pero también "seguridad, que se le proteja físicamente y contra la inmigración y se le dé estabilidad financiera", reivindicaciones que encajan en los programas de la derecha, continúa.

Arrinconados, los socialistas "no es que necesiten reinventarse, es que necesitan existir". "Por ahora -lamenta-, sólo son una etiqueta" en el Parlamento Europeo.

Según White, la fuga de votos socialistas se dio en todas direcciones. La izquierda radical, crítica con "la socialdemocracia acomodada", capitaliza los votos de los más progresistas y, por otro, los votantes de la izquierda moderada "se adhieren a cualquier otro partido".

Pero también hay quien resta importancia a la derrota socialista en Europa: "Los electores estiman que no hay gran cosa en juego en unas elecciones europeas. Por eso muchos votan a pequeñas formaciones, como los Verdes, aunque sean socialistas", defiende Missiroli.

"La mala noticia" es que la composición del Parlamento Europeo pesa en las políticas nacionales, ironiza. Con el nuevo hemiciclo, de tonos aún más conservadores, "cabe esperar un endurecimiento en asuntos como la inmigración" en Europa, pronostica.

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