La fuerza del voto hispano

  • El 66% de los latinos que acudieron a votar lo hizo por el candidato demócrata, una situación inédita entre un electorado que tradicionalmente ha estado muy dividido

Cerca de 10 millones de hispanos acudieron a votar en las presidenciales estadounidenses y un 66% lo hizo por el ganador, Barack Obama, un cambio de tendencia espectacular respecto a los comicios de 2004, según los primeros análisis.

Los votantes jóvenes, los blancos, las clases pobres pero también los de clase media e incluso media-alta dieron su voto a Obama el martes. Los hispanos decidieron engrosar esa tendencia de forma mayoritaria.

Se trata de "un cambio dramático respecto a 2004, cuando el electorado estaba más dividido que nunca", explicó el instituto de estudios Centro Hispánico Pew. Obama mejoró en un 13% el voto hispano del último candidato demócrata, John Kerry, en 2004.

Los hispanos "representaron en torno al 8% del electorado, casi diez millones, un incremento de 2,5 millones respecto a 2004", resaltó Fernán Amandi, de la firma de sondeos Sergio Bendixen. A título de comparación, el Centro para Políticas Migratorias calculaba poco antes del 4 de noviembre que la asistencia de los hispanos "quizás" iba a sobrepasar la barrera de los 7,6 millones.

Obama tuvo visibles dificultades para obtener el voto hispano en estados como California cuando peleaba por la candidatura demócrata. En seis meses, con el desplome de la economía, ese panorama cambió radicalmente.

"La migración no figuró como tema importante porque la situación económica ha dañado mucho a la comunidad hispana", explicó Amandi.

"Entre los que señalaron que estaban muy preocupados por las condiciones económicas -la mitad del electorado- el 59% votó por Obama", señaló el estudio del Centro Pew.

"Al final del día, uno vota por sus intereses", resumió William Ramos, portavoz de la Asociación Nacional de Funcionarios Hispanos en Estados Unidos (Naleo por sus siglas en inglés).

"Estamos viendo cómo en cada elección la madurez del electorado latino sigue creciendo. Definitivamente, esta elección ha sido (un paso) monumental", añadió.

Un ejemplo de ese cambio fue Florida, un Estado dominado por el exilio cubano, un distrito fundamental para ganar las elecciones presidenciales en los últimos años y que en el pasado ha apoyado mayoritariamente al candidato del partido que se proclamara firmemente decidido a mantener el embargo contra Cuba. La última vez que Florida dio su voto de forma clara a un candidato demócrata fue Bill Clinton en 1992.

Esta vez "Obama ganó los votos latinos (de Florida) con un 57% frente al 42 logrado por McCain, una gran diferencia", resaltó Peter Brown, especialista en sondeos de la Universidad Quinnipiac.

Esa diferencia es básicamente generacional: los jóvenes descendientes de los primeros exiliados ya no ven la situación igual. "Ellos no han vivido muchas de las dificultades de muchos inmigrantes anteriores", explica Ramos.

Ello se confirma a nivel nacional, donde "el apoyo aplastante de los votantes más jóvenes fue un factor decisivo para la victoria de Obama", según el Pew.

Como en el caso hispano, el 66% de los votantes estadounidenses menores de 30 años votó a favor del candidato demócrata de 47 años.

Y ese cambio se extendió al tema de la raza. "Esta generación (de votantes hispanos) no está tan amarrada en términos de raza, de etnia. Y Obama ha demostrado ser el candidato capaz de trascender todo eso", añade Ramos.

El impacto a largo plazo es profundo, puesto que implica que después de la comunidad negra podría llegar el turno de otras minorías como la hispana, la más importante del país con 45 millones de personas, opina Ramos.

En todo caso, a la hora de elegir a su presidente "el voto latino demostró que no es la raza sino la calidad de la plataforma electoral lo que realmente cuenta", señaló Amandi.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios