Las horas más bajas de Berlusconi

  • El primer ministro italiano afronta las peticiones de la oposición para que dimita y el distanciamiento de sus socios de Gobierno, la Liga Norte, en vísperas del voto de confianza al que se someterá la próxima semana.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afronta un momento difícil entre las peticiones de la oposición para que dimita y el distanciamiento de sus socios gubernamentales de la Liga Norte, tras el duro revés sufrido en las consultas populares del domingo y el lunes en Italia.

En los referendos, en los que Berlusconi abogaba por la abstención para que no hubiera quórum, votó el 55% del censo de electores y hubo una aplastante victoria del sí a la derogación de las leyes sometidas a consulta.

Entre esas leyes había dos muy defendidas por el Ejecutivo de Berlusconi: la vuelta a la energía nuclear y la ley del "legítimo impedimento", uno de los escudos judiciales de Berlusconi.

Los resultados de estas consultas son vistos en Italia como un signo evidente de erosión del consenso sobre Berlusconi y llegan en un momento delicado para el mandatario, ante la inminencia del voto de confianza al que se someterá su Gobierno los días 21 y 22 de junio en el Parlamento.

El líder del Partido Demócrata (PD, el primero de la oposición), Pierluigi Bersani, denunció ayer en una entrevista con La Repubblica que el Gobierno está "paralizado" y aseguró que tras los resultados del referéndum ha llegado "con claridad la confirmación de que es necesario un cambio" y de que dimita el Ejecutivo.

La presidenta del PD, Rosy Bindi, agregó que de las urnas "sale un pronunciamiento claro contra el Gobierno", aunque se mostró convencida de que Berlusconi "no tiene ganas de abandonar" y de que "no se dará por vencido".

El ex magistrado Antonio di Pietro, líder de Italia de los Valores (IDV), no desaprovechó la oportunidad para pedir la dimisión de Berlusconi, a quien considera "la mayor anomalía del país".

El presidente del Partido de los Comunistas Italianos, Antonino Cuffaro, sentenció que Italia "ha dado la espalda" a Berlusconi y que los resultados de las consultas marcan una "apabullante e irremediable derrota personal y política" del líder conservador.

La postura adoptada desde las filas del Pueblo de la Libertad (PDL), el partido de Berlusconi, ha sido la de reconocer que el pueblo italiano se ha expresado en contra de unas leyes promovidas por el Ejecutivo, pero que hay que delimitar el alcance de los referendos a dichas normas, descartando que hayan sido un voto de castigo.

En esa línea, el ministro de Defensa, Ignazio la Russa, aseguró que el Gobierno "no corre riesgos", y se mostró confiado en que en las votaciones de la próxima semana en el Parlamento "nadie" retirará el apoyo al Ejecutivo, en referencia a la Liga Norte.

Ese posible distanciamiento con la Liga, hasta ahora aliada de hierro de Il Cavaliere, es lo que más puede perjudicar a Berlusconi.

La crisis entre los dos socios gubernamentales parece cada vez más profunda, debido a desacuerdos en el seno del Ejecutivo sobre el sistema fiscal y son cada vez más las voces en ese partido que instan a un cambio de ruta, sin el cual amenazan con forzar un anticipo de las elecciones.

El ministro para la Simplificación Normativa y miembro de la Liga, Roberto Calderoli, expresó que su partido ha recibido "un segundo bofetón" con los referendos, tras el encajado en las elecciones municipales de hace dos semanas, cuando la formación registró una bajada de votos, algo de lo que culpó a Berlusconi y a su partido.

El diario La Padania, cercano a la Liga Norte, reflejaba en su edición de ayer el descontento entre el electorado de este partido e instaba a sus dirigentes a tener "valor" tras los varapalos recibidos y reaccionar.

Asimismo, el rotativo reprodujo unas declaraciones de Umberto Bossi, en las que asegura: "No hay más tiempo que perder, hemos visto que en Roma existen pocas ganas de cambio, no piensan en la gente. O se despiertan o nosotros seguiremos adelante por nuestro camino".

El domingo la Liga celebra su fiesta anual en la localidad de Pontida (norte) y, según fuentes leguistas, su líder, Bossi, trazará las condiciones que plantearán a Berlusconi para mantener su apoyo.

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