Los líderes de la UE apoyan un nuevo mandato de Barroso

  • Los 27 discuten hoy sobre las garantías que la Unión está dispuesta a dar a Irlanda para que pueda celebrar un segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa

Los líderes de la Unión Europea (UE) mantuvieron ayer en Bruselas una cumbre centrada en aportar un apoyo político a la reelección de José Manuel Durao Barroso al frente de la Comisión Europea y conceder a Irlanda las garantías que reclama para un nuevo referéndum sobre el Tratado de Lisboa.

La renovación del mandato del conservador Barroso, cuyo partido ganó las elecciones europeas del 7 de junio, se discutió anoche en la cena, aunque se daba practicamente por descontado. La incógnita a dilucidar por los dirigentes de la UE era cuándo será nombrado oficialmente.

Los 27 jefes de Estado y de Gobierno se disponen a aportar un "apoyo político" al portugués, que encarna la estabilidad y la experiencia al frente de la Comisión Europea, pese a haber sido muy criticado por la reacción tardía de Bruselas a la crisis económica.

Pero su nombramiento oficial quedará previsiblemente en manos del Parlamento Europeo, donde los socialistas se oponen a aprobarlo en la sesión inaugural de la legislatura de mediados de julio, como insisten algunos de los gobiernos.

La canciller alemana, Angela Merkel, estimó que "Europa no puede permitirse permanecer en la incertidumbre durante meses", abogando porque el Europarlamento "se pronuncie desde julio" sobre la presidencia.

El ministros español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se pronunció en la misma dirección que Merkel: "No hay por qué retrasar" su nombramiento cuando "hay unanimidad" por parte de los países miembros de la Unión, argumentó.

Pero la mayoría de diputados socialistas son partidarios de esperar al menos hasta que se conozca si los irlandeses aprobarán en un segundo referéndum previsto en octubre el Tratado de Lisboa, lo que permitiría la entrada en vigor del texto llamado a mejorar la capacidad de toma de decisiones del bloque.

Irlanda, único país de la UE que no ha aprobado el Tratado -fue rechazado una primera vez por los electores en junio de 2008- obtendrá con toda probabilidad en la cumbre las garantías reclamadas para organizar una nueva consulta con altas posibilidades de éxito.

Pero ayer, los 27 no alcanzaron un acuerdo sobre la forma de presentar estas garantías, que incluyen el respeto de su neutralidad militar, autonomía fiscal y prohibición del aborto, y decidieron postergar el asunto hasta hoy, último día de la cumbre.

El primer ministro irlandés, Brian Cowen, reclama a sus 26 socios que se comprometan a ratificar estas concesiones una vez haya entrado en vigor el Tratado de Lisboa, algo a lo que la mayoría de países se muestran reticentes.

El tercer eje de la reunión fue el examen de una propuesta de la Comisión Europea para reforzar la supervisión del sistema financiero en el continente, al día siguiente de que Estados Unidos presentara una vasta reforma de regulación.

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