La oleada de islamofobia en Estados Unidos hace saltar las alarmas

  • Un pastor de Florida convoca, por el aniversario del 11-S, la quema del Corán, desatando las críticas de los altos mandos militares

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La oleada de islamofobia que parece recorrer EEUU es algo que llevan siguiendo los medios locales en las últimas semanas, pero un aviso de los más altos militares del país sobre las consecuencias que puede tener para la seguridad de las tropas combatiendo en un país de fuertes raíces musulmanas como Afganistán hizo saltar ayer todas las alarmas.

El detonante procede de una pequeña y hasta ahora desconocida iglesia en Florida, el Dove World Outreach Center, cuyo líder, el pastor Terry Jones, ha organizado el Día de la quema del Corán el sábado, cuando se conmemora el noveno aniversario del 11-S.

El comandante de las tropas de EEUU en Afganistán, David Petraeus, advirtió ayer del riesgo que implica la quema pública de ejemplares del Corán. "Podría poner en peligro a las tropas y a todos los esfuerzos conjuntos" en Afganistán, subrayó. "Es precisamente el tipo de acción que los talibanes aprovechan y podría provocar problemas significativos no sólo aquí, sino en todas las partes del mundo donde actuamos con la comunidad islámica", declaró a The Wall Street Journal.

La propia Embajada de EEUU en Kabul emitió un comunicado "reafirmando" su "respeto" por el islam y alejándose de cualquier acto que "falta al respeto" ante esta religión, en vista de las protestas que se registraron el lunes en una mezquita de la capital donde cientos de afganos quemaron banderas norteamericanas bajo gritos de "muerte a Estados Unidos".

En la mente de muchos está la ola de protestas en el mundo musulmán que provocó la publicación en Dinamarca de unas caricaturas de Mahoma, cuyos autores siguen hoy amenazados de muerte.

El protagonista de la nueva controversia, el pastor Jones -autor del libro El islam es del diablo- insistió ayer en llevar adelante sus planes de quemar libros del Corán pese a admitir que está "evaluando" las consecuencias. "Estamos decididos a ello pero, a la vez, rezamos", dijo Jones en una entrevista con la CNN en la que no cedió terreno pese a ser confrontado con las declaraciones de los altos mandos militares del país.

Pero si la quema de libros del Corán es uno de los actos más llamativos, no constituye más que la punta de un iceberg islamófobo que parece incrementarse a medida que se acerca el 11-S, que coincide con el fin del ramadán.

Los planes de construir un centro islámico con mezquita incluida cerca de la zona cero de los atentados en Nueva York provocó encontradas opiniones que han saltado a la arena política en un país donde se está aprovechando todo de cara a las elecciones de noviembre, que podrían redefinir los equilibrios en el Congreso y el Senado.

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