La oposición mantiene su desafío a Ahmadineyad en las calles de Teherán

  • Miles de partidarios del candidato derrotado, Mir Hussein Mousavi, se manifiestan por cuarto día consecutivo · El presidente reelegido de manera polémica defiende la legitimidad de su Gobierno

Miles de partidarios del candidato presidencial derrotado, Mir Hussein Mousavi, convocaron nuevas manifestaciones ayer en Teherán, mientras se multiplicaban las detenciones de políticos e intelectuales reformistas.

El Gobierno iraní, que afronta la mayor oleada de protestas desde la Revolución Islámica de 1979, arremetió contra las "tramas" de los enemigos de la nación y acusó a ciertos medios de comunicación extranjeros de ser "portavoces" de los "agitadores".

Parte de la comunidad internacional ha expresado su inquietud por la situación en Teherán, escenario de manifestaciones y disturbios, algunos sangrientos, desde el anuncio el sábado de la reelección del ultraconservador Mahmud Ahmadineyad. El Gobierno de Venezuela, por su parte, exigió que cesaran "los actos de injerencia" contra la República Islámica.

Tras la pacífica manifestación del martes, los partidarios de Mousavi, que acusa al régimen de fraude electoral masivo, convocaron ayer otra concentración en la plaza Haft-é-Teherán a las 13:30, pese a la prohibición.

Un correo electrónico que circulaba entre los internautas indicaba que la concentración "tendría lugar en silencio y sin consigna".

Los seguidores de Mousavi se sirvieron de servicios de internet como Twitter y Youtube para intercambiar imágenes e información. Twitter pospuso sus trabajos de mantenimiento por petición del Gobierno de EEUU para no obstaculizar el flujo de información entre los opositores iraníes. Mientras, la red telefónica continuó cortada por momentos y los Guardianes de la Revolución ordenaron a gestores de páginas web que no difundieran información que pueda contribuir a "generar tensiones".

Mousavi llamó ayer a una marcha y a una jornada de duelo hoy por los siete muertos el lunes en Teherán en los disturbios entre manifestantes y milicianos islamistas partidarios del poder, según su página web. "Mousavi pide al pueblo iraní congregarse en las mezquitas y realizar marchas pacíficas para consolar a las familias de los mártires y heridos en los recientes acontecimiento", señalaba.

Desde el sábado, hay manifestaciones de protesta diarias. La más importante tuvo lugar el lunes, con la participación de centenares de miles de personas.

La aplastante victoria de Ahmadineyad (con el 63% de los votos en la primera vuelta) frente a Mousavi (con el 34%), ha sido impugnada por éste y por los otros dos candidatos, el reformista Mehdi Karrubi y el conservador Mohsen Rezai, que presentaron una demanda ante el Consejo de los Guardianes de la Constitución por irregularidades.

Mousavi volvió a pedir ayer que se anulen los resultados de las elecciones presidenciales.

El guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que calificó la reelección de Ahmadineyad, de 52 años, de "gran fiesta", admitió más tarde que podría ser necesario un recuento parcial de los resultados.

El Consejo de Guardianes debe pronunciarse sobre la pertinencia del recuento antes del domingo.

El presidente Ahmadineyad defendió ayer, por su parte, la legitimidad de su Gobierno. "El resultado de la elección confirma el trabajo del noveno Gobierno, un trabajo basado en la honestidad y el servicio al pueblo", dijo Ahmadineyad en una declaración a la agencia de prensa ISNA, refiriéndose a su primer mandato (2005-2009).

Pero en este tiempo no han cesado las detenciones de políticos, consejeros, analistas y periodistas reformistas que apoyan a Mousavi, de 67 años.

El profesor universitario y sociólogo Hamid Reza Jalaipur y el economista y analista político Said Laylaz fueron arrestados en sus respectivos domicilios, según sus amigos y familiares.

Según el diario Etamad Melli, un ex portavoz del Ministerio del Interior, Jahanbakhsh Khanjani, y los periodistas Abdolreza Tadjik, Mahsa Amrabadi y Shiva Nazarahari también fueron detenidos.

La víspera, el ministro de Información, Gholam Hosein Ejeie, había anunciado el arresto de 26 responsables de los "disturbios", el término con el que el régimen se refiere a las manifestaciones.

Las autoridades también incrementaron sus críticas a los medios extranjeros. Las autoridades iraníes acusaron a "ciertos países" de "apoyar" las "manifestaciones ilegales" contra el poder y "de haberse convertido en portavoces del movimiento de agitadores", según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En los últimos días, países como EEUU o Francia manifestaron su preocupación por la situación en Irán y sus dudas sobre los resultados, mientras que otros, como Brasil, China o Rusia (país que Ahmadineyad visitó el martes) reiteraron su apoyo al mandatario.

Por otro lado, los jugadores de la selección iraní de fútbol aparecieron ayer ataviados con brazaletes y muñequeras verdes durante un partido de clasificación para el Mundial 2010 como posible símbolo de apoyo a Mousavi. El verde fue su color representativo durante la campaña.

Aunque no ha sido confirmado por ningún miembro de la selección de fútbol, muchos iraníes ya han visto los brazaletes y muñequeras como un signo claro de respaldo a Mousavi, ya que los jugadores no suelen llevar el color verde en su equipación, según la CNN.

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