Los partidos europeístas holandeses están condenados a entenderse

  • Liberales de Rutte y laboristas de Samsom iniciarán de inmediato las conversaciones para formar un Gobierno de coalición que estabilice al país

Holanda no ha esperado a pasar la resaca electoral y empezó ayer la primera fase de la formación del Gobierno, en la cual se espera que los liberales de derecha, ganadores con 41 escaños, intenten entenderse con los laboristas, que les siguieron con 39 asientos.

El liberal y último primer ministro, Mark Rutte, advirtió que ese proceso "será complicado", pero incidió en que "como líder del partido más grande" hará lo indecible para que ocurra "lo más rápido posible".

Adelantó que para acelerar la formación del Ejecutivo habrá un "silencio mediático" y solamente se comunicarán decisiones cuando ya sean definitivas.

Mientras, el segundo gran vencedor de los comicios, el laborista Diederik Samsom, cuya formación política creció en nueve escaños, no dejó claro que las negociaciones con los liberales vayan a ser inminentes.

"Ahora quiero felicitar a mi equipo", dijo ante la prensa para evitar preguntas.

Con un carácter formal, la primera fase de la formación del Gobierno se inició con una ronda de entrevistas entre la presidenta del Parlamento, Gerdi Verbeet, y los líderes de los partidos que han obtenido representación.

Siguiendo una decisión parlamentaria, la reina Beatriz no será la encargada de citarse con los diputados recién elegidos, aunque su "sustituta" improvisada en ese cargo, la presidenta del Parlamento, la informará de sus consultas durante la jornada.

Los comicios holandeses han deparado varias sorpresas, primero porque han supuesto un varapalo para el populismo extremista del antimusulmán y eurófobo Geert Wilders, que se ha quedado con 15 escaños, nueve menos que los logrados en 2010.

El extremismo de los socialistas de izquierda (SP) también sufrió un revés al no confirmar el avance que le pronosticaban los sondeos, aunque pudo mantener los 15 escaños que ya tenía.

La tercera sorpresa fue el debut con dos escaños del partido de los pensionistas 50 plus, mientras que las derrotas de los verdes y la democracia cristiana, con pérdidas de siete y ocho escaños, respectivamente, fueron la crónica de un declive anunciado.

Con este panorama político, los analistas descartan que los liberales quieran repetir un coalición de centro-derecha con la democracia cristiana y los antimusulmanes, una combinación que resultó inestable durante los dos últimos años y que terminó por romperse el pasado abril por la retirada de los xenófobos de las negociaciones de un segundo paquete de recortes.

A decir de los expertos, la opción más probable de gobierno es la alianza entre los liberales (VVD) y los laboristas (PvdA), los dos vencedores de la elecciones que juntos suman una mayoría de 80 escaños sobre un Parlamento de 150 asientos.

Esta combinación también fue ayer la más aplaudida tanto por la patronal como por los sindicatos, que se mostraron confiados en que cuaje esa alianza.

Los demócratas de izquierda del D66, un partido que ha ganado dos escaños con un programa de centro, estarían dispuestos a reforzar con sus doce asientos un pacto entre los dos grandes.

De cerrarse ese tripartito, cuyo intento de creación fracasó tras las elecciones de 2010, se repetiría la llamada coalición lila que gobernó entre 1994 y 2002.

A favor del pacto cuenta que el laborista Samsom y el liberal Rutte se entienden bien en el terreno personal, compartiendo cualidades como la flexibilidad y el pragmatismo. Tampoco se espera que choquen sobre temas europeos, dado que comparten un europeísmo con limitaciones.

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