El primer ministro israelí sólo acepta un "Estado palestino desmilitarizado"

  • Netanyahu reconoce por primera vez de manera oficial esa realidad pero impone condiciones muy duras · Llama a un inmediato retorno a la negociación y se niega a congelar los asentamientos judíos

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró ayer que estaba dispuesto a aceptar la creación de un Estado palestino desmilitarizado que reconozca a Israel como Estado del pueblo judío. "Si recibimos garantías sobre la desmilitarización y si los palestinos reconocen a Israel como el Estado del pueblo judío, entonces alcanzaremos una solución basada en un Estado palestino desmilitarizado", declaró Netanyahu en un discurso de política exterior pronunciado en la universidad Bar Ilan, cerca de la ciudad de Tel Aviv.

En su intervención, Netanyahu, por primera vez desde que a finales de marzo pasado accedió a la jefatura del Gobierno, ha pronunciado públicamente las palabras "Estado palestino".

"A cada uno su bandera, a cada uno su himno (...) El territorio concedido a los palestinos será sin ejército, sin control del espacio aéreo, sin entrada de armas, sin la posibilidad de establecer alianzas con Irán o con Hezbolá", el movimiento chií libanés, añadió el primer ministro israelí.

Netanyahu descartó congelar la colonización en los territorios palestinos ocupados, algo que reclama la comunidad internacional. "No deseo hacer construir nuevas colonias o confiscar tierras con este objetivo, pero hay que permitir a los habitantes de las implantaciones vivir normalmente", afirmó Netanyahu, excluyendo así detener la construcción en las colonias ya existentes para responder a la demanda de "crecimiento natural".

El primer ministro israelí también hizo un llamamiento al comienzo "inmediato" de las negociaciones de paz. "Os pido a vosotros, vecinos palestinos, y a los líderes de la Autoridad Palestina: comencemos las negociaciones de paz de inmediato, sin condiciones previas", afirmó.

La mención a las "condiciones previas", eufemismo del rechazo de la derecha israelí a asumir los acuerdos firmados por los anteriores gobiernos israelíes, fue matizada más tarde por Netanyahu. "Israel está comprometida con los acuerdos internacionales y espera que todas las demás partes cumplan también con sus obligaciones", dijo.

En cualquier caso, Netanyahu señaló insistentemente que la raíz de todo el conflicto está en el rechazo de los palestinos y los árabes a aceptar la existencia de Israel como Estado judío. "Cuando los palestinos estén dispuestos a reconocer a Israel como Estado judío, nosotros estaremos preparados para un acuerdo final verdadero", dijo.

Con respecto a los otros dos asuntos clave del conflicto, refugiados y Jerusalén, Netanyahu dijo que la solución a la cuestión de los refugiados debe resolverse "fuera de las fronteras de Israel".

"Trajimos a refugiados a una pequeña porción de tierra, así que los árabes pueden acoger a los refugiados", afirmó en referencia al importante número de refugiados palestinos que viven en Jordania, Líbano, Siria y también en Cisjordania y Gaza.

El retorno de estos refugiados supondría, explicó, una amenaza para el carácter judío del Estado de Israel, ya que el número de árabes palestinos, principalmente musulmanes, supera con creces al de judíos israelíes.

Con respecto a Jerusalén, dijo que esta ciudad es la capital "unida" del Estado de Israel, un nuevo varapalo a las aspiraciones palestinas, que reclaman Jerusalén Este como capital del futuro estado palestino.

Aunque el conflicto palestino-israelí fue el asunto central del discurso, Netanyahu no desaprovechó la ocasión para arremeter contra Irán. Nada más comenzar su discurso, el primer ministro afirmó que los "tres principales retos que afronta Israel son la amenaza de Irán, la crisis económica y el proceso de paz".

"Tras las elecciones, la amenaza iraní está en su punto más peligroso", afirmó. "Irán es la mayor amenaza para la paz en Oriente Próximo (...). La mayor amenaza del mundo es la confluencia del extremismo islamista y las armas nucleares", afirmó el primer ministro israelí.

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