Abuelos del rock buscan la juventud

Primal Scream han perdido la dentellada salvaje que tan bien lucían en sus mejores discos. Lástima. Bobby Gillespie pasea bien sus 46 años por este disco que quiere ser joven y enloquecido, aunque apenas logra ser una cana al aire. Can't go back y Urban guerrilla dan este toque duro y salvaje, sí, pero Beautiful future (Warner, 2008) no es Xtrmntr (2000) y ni tan siquiera Evil Heat (2002). Los que al escucharlo han escrito que esto es una reinvención deben de haber recibido una copia especial, porque al resto de los mortales nos ha llegado un mareante repaso por todo lo que ya habían hecho antes, suerte de deslucido best of de la banda.

¿Un mal disco de Primal Scream es un buen disco? Bueno, casi. No fue así con Give out but don't give up (1994), ni tampoco con Riot city blues (2006). Beautiful future es más llevadero que esos dos deslices y se queda en decepción entretenida.

Estos viejales van de moderniquis, como siempre, y para esta ocasión han reclutado a Bjorn Yttling y Paul Epworth como productores, y el apartado de apariciones estelares lo solventan con Linda Thomson (el punto folk), Lovefoxxx (de Cansei de Ser Sexy) y Josh Homme (de Queens of the Stone Age). En fin, electro-rock con algo de folk, krautrock y, como novedad, algo de pop.

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