La Academia de las Buenas Letras homenajea a Cervantes desde tres puntos de vista

  • Los profesores Antonio Sánchez Trigueros, Fernando de Villena y Juan Varo Zafra analizan la figura y la obra del gran escritor

En el año que se cumple el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes son muchos los actos que recuerdan la figura del gran escritor español, y la Academia de las Buenas Letras de Granada no podía ser menos. Por eso ayer la Facultad de Derecho fue el escenario en el que tres académicos dieron su particular visión del genio cervantino, tanto desde el punto de vista literario como del personal.

El profesor Antonio Sánchez Trigueros destacó en su intervención la relación de Miguel de Cervantes con el Reino de Granada. Habló de las alusiones que hace en su obra y de las cuestiones sobre el Reino que se citan en algunos de sus textos, así como experiencias, personajes y situaciones que se nombran, pero también de la presencia física del propio autor en una ocasión.

Según explicó, Cervantes vino a Andalucía en dos ocasiones ejerciendo su trabajo de recaudador de impuestos, y una de ellas fue a Granada. Este trabajo "era durísimo porque las poblaciones se resistían a darle el dinero que se les reclamaba", explica el profesor, aunque los recaudadores venían con plenos poderes por parte del Gobierno y había acusaciones de todo tipo. Una de las anécdotas se refiere a que le dejó el dinero que había recaudado a un banquero sevillano mientras continuaba su viaje, pero éste quebró y él acabó en la cárcel por irregularidades en las cuentas y estafa, que en realidad había sufrido él mismo.

Por su parte, el profesor Fernando de Villena destacó la ambigüedad que maneja Cervantes, cómo dice muchas cosas pero las tiene que decir con excesivo cuidado "porque en aquel tiempo se jugaba la vida si hablaba con claridad", explicó De Villena, quien añadió que esta intervención se la quería dedicar al "mejor cervantista, el profesor Nicolás Marín, así como recordar a José Luis Serrano, recientemente fallecido".

El autor destacó también la sátira que hace Cervantes de la nobleza cortesana, en el sentido de que se había acomodado en la corte y no hacía nada, se puede decir que vivía del cuento, así como una censura, "muy sutil", de la iglesia católica, aunque en este caso tenía que "hilar finísimo" porque la Inquisición estaba a la vuelta de la esquina.

La intervención del profesor Juan Varo Zafra versó sobre Don Quijote, en particular del libro que Don Quijote se imagina que se está escribiendo sobre él, donde es esencial el código caballeresco, con el amor a una mujer, Dulcinea, como algo imprescindible, y por último la literatura como vida. Después Varo analizó varios ejemplos de aquellos casos en los que Don Quijote rompe esos códigos "porque quien escribe es en realidad Miguel de Cervantes, habla él para dar su opinión".

Por ejemplo, en el Discurso de las armas y las letras, se pone en boca de Don Quijote "algo que no diría jamás un caballero", porque habla de que en la vida de la milicia se pasa hambre y frío, se corren muchos peligros por muy poco dinero... cuando un caballero sólo hablaría en términos heróicos. Del mismo modo ocurre con el tratamiento de la mujer, que entre los códigos caballerescos "tiene la obligación de corresponder a su amado" y sin embargo Don Quijote (Cervantes) en el caso de la pastora Marcela se pone de su parte y reivindica la libertad femenina. Este hecho se ve también en otras obras del autor, por lo que se puede concluir que "como un ventrílocuo, Miguel de Cervantes utiliza a Don Quijote de muñeco para que diga lo que él quiere decir".

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