"En Andalucía me siento blanco y verde por los cuatro costados"

  • Tras triunfar en Madrid y Barcelona, el artista presenta el próximo viernes en Granada su décimo trabajo, 'Espejos', con el que recupera sus aires más flamencos en "temas muy de andar por casa, candentes"

La crisis no existe para él, uno de los pocos artistas que pueden presumir de llenar allá por donde van. José Luis Figuereo Franco, o lo que es lo mismo, El Barrio, entra hoy a Andalucía por Córdoba para presentar su último trabajo, Espejos, con el que recupera sus viejas raíces flamencas sin alejarse de la actualidad "más candente". El Palacio de Deportes de Granada se prepara para acoger el próximo viernes a toda la legión de barrieros, que llegan dispuestos a comerse el mundo agitando sus sombreros.

-"La tragicomedia de la vida, unas veces con pena y otras con alegría". ¿Todo esto es lo que ha querido reflejar con Espejos?

-Bueno, lo que busco con este disco es que la gente se vea reflejada en los temas, porque son muy de andar por casa, son temas muy candentes. El título de Espejos viene por eso, más que porque creo que hablo de cosas como un amor de verano, como el correo de la noche que siempre está presente en todas las noches. Reflejo personalidad, personificación, que todo eso se vea reflejado en el disco.

-Es su décimo trabajo en más de 15 años de carrera. ¿Qué queda de aquel Selu de Yo soy flamenco?

-Queda sobre todo la constancia, las ganas, la ilusión de seguir adelante, de seguir soñando y, sobre todo, el mirarse en lo que yo llamo en mi disco Espejos, donde veo al niño con la guitarra cargando y queriendo ser artista.

-Ahora ha querido recuperar sus viejas raíces, dar un toque más flamenco a sus temas.

-Es que todo depende de según el estado de ánimo que tenga durante un año entero, porque creo que para componer son muy importantes los estados de ánimo. Cuando uno se vuelve un poco más roquero es que ha tenido un año más negro, no más negro de mala suerte, sino menos plácido, menos alegre, y entonces te sale esa vena roquera de la que yo bebo también; nunca me he escondido de ella. Desde mi primer disco voy diciendo que bebo lo mismo del rock andaluz que del flamenco. La gente es que se cree que yo sólo hago flamenco, y es lo que menos hago, porque el flamenco será flamenco por los siglos de los siglos, como las seguiriyas y las soleás, las bulerías, los tangos... los palos y el árbol genealógico del flamenco. Yo lo que hago es música andaluza con un toque flamenco y, sobre todo, con requiebros y motivos de rock.

-Pero siempre sin olvidar el amor y el desamor, y la crítica social que tanto le han acompañado y que dibuja en este mundo "medio loco".

-Me gusta escribir de algo que llegue, porque si yo hablo de cosas maravillosas es un poco lánguido. La gente lo puede ver y lo puede apreciar, pero cuando hablo de un tema que la gente no se lo espera... Eso es lo que me gusta, sorprender.

-Ha recuperado a Diego Magallanes, clave en sus comienzos.

-Hombre, es muy importante, claro que sí. Mi primo fue un pilar muy grande dentro de mis empiezos. Fue el que arregló los primeros discos y el que tramitó que El Barrio grabara con Senador, con la casa de discos y, la verdad, es que le debo mucho a su persona. Ya después yo cogí las riendas a partir del Ángel malherido y este año hemos vuelto a estar juntos; si el destino lo quiere así, así es. Para mí es uno de los mejores músicos que hay en España, sobre todo improvisando, con sus arreglos y con sus cosas. Es simplemente Diego, porque yo no podría definirlo, sólo podría decir que es Diego. Yo, cuando escucho un sonido, sé que es mi primo el que está arreglando o el que está... porque tiene su sello personal, que se lo ha currado desde niño también. Es un gran artista.

-Además, le da a la orquesta su lugar también, porque no sólo es el Selu el que está en el escenario.

-Sí, hombre. La orquesta tiene un papel muy importante, quillo; son un peazo de músicos todos, desde el primero hasta el último. Llevamos muchos años juntos y eso hace que na más que con mirarnos sepamos por dónde queremos tirar.

-Usted ha dicho por ahí alguna vez sentirse un José Tomás del cante. A ambos les acompaña el éxito con la gente a pesar de que están alejados de los medios.

-La comparación de José Tomás... No es que yo sea el José Tomás del cante, lo único es que estoy un poquito inaccesible a los medios porque me gusta mi vida, la real, la de todos los días. Con los medios lo que hago es que cuando llega su promoción, llega la promoción; y cuando llega el momento de cantar, llega el momento de cantar.

-Vamos, lo que ha querido retratar con El raro.

-Es un tema autobiográfico. Soy yo el que sale con mal tiempo, el que siempre está solo... Me gusta mucho la soledad no impuesta. El momento de soledad de un hombre pide muchas cosas.

-Viene de llenar en Madrid y Barcelona. Es un afortunado en tiempos de crisis como los actuales.

-Los tiempos que corren no son buenos para la música ni para nada. Está la cosa que arde, como aquel que dice. Entonces, los conciertos van muy mal.

-Pero usted no se quejará...

-El movimiento de El Barrio es un movimiento espectacular porque es muchísima gente la que acude a los conciertos a pasarlo bien, a disfrutar. Y, la verdad, es que es un honor que tanto Barcelona como Madrid me hayan recibido así; como me va a recibir Jerez, como me va a recibir Córdoba -con unos llenos impresionantes-, como me va a recibir Sevilla y como yo creo que me va a recibir el resto de Andalucía. Y ya de los demás no puedo hablar porque están muy p'alante y eso sólo lo dice el destino.

-Por fin llega a "la vieja Andalucía", el lugar "para vivir y morir" a la que homenajea en la última pista.

-Cuando yo canto en Andalucía me siento blanco y verde por los cuatro costados. Soy muy andaluz y, si te fijas, en todos mis discos hay una reseña a mi tierra, que es Andalucía. Ese es el primer don que tengo, haber nacido andaluz.

-También hace un guiño a su Cádiz, "la tierra marinera" donde nació.

-A Cádiz, El Puerto, Sanlúcar, Algeciras, Tarifa, La Línea, Los Barrios, San Roque (se emociona)... Es que son tierras muy gaditanas.

-Y por supuesto a los grandes de los que ha bebido. Un bonito recuerdo a Morente, Camarón...

-(Se queda pensativo) Ah, esa es la letra de la bulería Del buen color, en la que miento a gente muy grande. El último que desapareció, junto con Morente, es Moraíto. Son gente del flamenco que han sido muy muy muy importantes y muy satisfactorios para el mundo del flamenco, para seguir conociendo músicas e intercambiar culturas. Yo bebo mucho de mi infancia, padezco de nostalgia. ¿Quién no ha escuchado a Morente? ¿Quién no ha escuchado a Camarón? O a la Paquera, a Paco de Lucía... Son gente muy muy muy grande.

-Por cierto, ¿cómo se lleva con los puristas?

-Yo me llevo bien con ellos, no sé si ellos se llevarán bien contigo. No tengo pegas de ninguna clase, soy una persona muy abierta a todo. Pero lo que sí está claro es que gracias a ellos el flamenco sigue estando ahí y es flamenco. Por ellos existe la soleá de Alcalá, y los tangos y los tarantos... Si no llega a ser por ellos esto sería ya venga guitarra eléctrica y venga a desvirtuar un poco el árbol, que también es bonito que esté ahí.

-¿Cómo llega a Granada?

-Pues creo que en coche (risas). Llego muy ilusionado, puesto que allí tengo muy buenos amigos.

-¿Tiene alguna sorpresa preparada, algún regalo de los que suele hacer y que se pueda desvelar?

-El espectáculo está muy bonito como está, lleno de ilusiones, de imágenes, de sonidos, de luces... Está muy bonito todo. Y me gustaría darle a todo el mundo lo mismo, por respeto.

-Bueno, lo importante es que siga sonando todo "del buen color".

-Que siga todo así porque está todo en un carisma muy bonito y la gira se presenta muy agradable.

-Mucha suerte.

-Un abrazo, amigo.

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