Ciclo 'Poesía en el Palacio'

Ángel González vuelve a Granada como un verso

  • Luis García Montero, Ángeles Mora, Fernando Valverde, Trinidad Gan y la viuda del poeta, fallecido el pasado día 12, recitan sus poemas en un acto abarrotado de público

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Ángel González era un grande. Y eso pudo verse ayer tarde en el hotel Palacio de los Patos, durante el ciclo 'Poesía en el Palacio', cuando una multitud de granadinos ávidos de versos abarrotó las dependencias de la sala de lectura para escuchar los poemas de autor ovetense, fallecido el pasado día 12. Ángel González debería haber estado ayer en Granada, recitando, masticando sus ideas. No pudo ser. Pero eso no fue óbice de que el hotel se viera desbordado. Luis García Montero, Ángeles Mora, Fernando Valverde, Trinidad Gan y la propia viuda del poeta, Susana Rivera, fueron la voz del poeta. Y la ciudad quedó rendida.

El ciclo 'Poesía en el Palacio', cuya finalidad es familiarizar a los neófitos con el mundo de la poesía acercándolos a los autores de hoy, ya se está convirtiendo en una referencia en la ciudad. Buena muestra de ello es que ayer la sala en donde se iba a oficiar la lectura poética estaba a rebosar. Pero no sólo eso: los accesos estaban llenos de público. Los empleados del hotel tuvieron que poner decenas de sillas adicionales que no alcanzaron para todos. La gente se agolpaba por las escaleras, por los rincones, por cualquier sitio. Eso da muestra de la talla poética de Ángel González: y entre el público, algunos de los amigos de autor de Áspero mundo: Miguel Ríos, Juan Vida, Mariano Maresca, Juan Carlos Rodriguez...

"Estaba previsto que Ángel González estuviese aquí esta tarde", dijo para abrir fuego Luis García Montero, "pero desgraciadamente no ha podido ser así. Ángel González fue uno de los grandísimos poetas españoles del siglo XX y una persona admirable. Si esta sala está abarrotada, se debe en parte al éxito que está teniendo este ciclo de poesía, pero también a la humanidad de Ángel, a su lección moral y vital".

García Montero recordó que González comenzó escribiendo "poesía de consigna" porque ésa era en los años cincuenta la única manera de ejercer oposición al franquismo. Pero el poeta en seguida descubrió que esa poesía podía empobrecer el género y decidió escribir una "poesía de conciencia crítica, una poesía claramente individual, en la que tuvieran especial peso los temas de la intimidad". Influenciado por Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y los poetas de la Generación del 27, Ángel González supo proyectar su poesía hacia las nuevas generaciones, según explicó García Montero, quien recitó tres poemas, Me basta así, de su libro Palabra sobre palabra, luego Canción de invierno y de verano y Primera evocación, del libro Tratado de urbanismo.

Le siguió Trinidad Gan, que conoció al poeta en Granada en 1985, y que leyó Poética, Dato biográfico y Carta. A Gan le tomó el relevo Fernando Valverde, quien evocó del poeta: "A Ángel se le ve en su poesía. Es leer sus versos y uno lo ve en La Tertulia, en cualquier sitio. De Ángel no sólo van a quedar sus versos...". Valverde leyó Cumpleaños, Muerte en el olvido y Quise.

Terminó la lectura Ángeles Mora, quien recitó Porvenir, Meriendo algunas tardes y Ya nada ahora, para concluir con un poema propio, uno que le dedicó hace dos años en una revista literaria con motivo de un suplemento especial en torno a la figura del poeta, Homenaje a un maestro.

El acto lo cerró la viuda del poeta, Susana Rivera, que había decidido desplazarse expresamente a Granada para asistir al acto en el que debería haber estado presente González. "Me complace mucho leer poemas de Ángel González, y especialmente en esta ciudad que tanto le gustaba y en la que tenía tantos amigos", dijo Rivera. Luego recitó el poema También un nombre puede modificar un cuerpo.

El acto había congregado a un público muy numeroso que, sin embargo, permaneció en un densísimo silencio durante la lectura de los poemas. Algunos de los versos, su tierna ironía, despertaron las sonrisas de los asistentes. Otros se clavaron como cuchillos en muchos corazones.

Sólo unas escasas semanas después de su muerte, la gente ya valora el enorme poder evocador de la obra de Ángel González, primer ganador del Premio García Lorca Ciudad de Granada, en el año 2004, y un hombre muy vinculado con una ciudad a la que amaba y acudía a visitar siempre que pudo. Ayer volvió a hacerlo.

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