Escena

Ángelica Liddell o el compromiso histérico del arte

Angélica Liddell blande sobre el escenario las miserias y atributos humanos yéndosele la vida en ello. La autora y directora de la compañía Atra Bilis reflexionó ayer en el Aula García Lorca de Filosofía y Letras sobre el Realismo en descomposición. Ella, en su proceso creativo, se deja conmover, excitar, emocionar por sus experiencias reales, para luego interpretarlas y deformarlas de acuerdo a sus necesidades y sus deseos.

Intensa y siempre provocadora, aunque "no moderna", profundizó en los dones del arte y la posibilidad que tienen los artistas en sus espectáculos de no quedarse en el simple esteticismo, sino tratar de ir siempre más allá.

Para Liddell, no se puede percibir el arte, la escena, sin un posicionamiento ético. La estética, dijo, siempre debe tener un pie en "el compromiso ético e histérico".

La actriz, que traerá al Teatro Alhambra en octubre una de sus obras, ha evolucionado a lo largo de su carrera dando una vuelta al 'yo', pasando de la pura ficción de sus primeros años a la confesión. Al principio, explicó, interpretaba un papel, mientras que ahora interpreta el suyo propio con confesiones a través del dolor. De ahí esa mezcla inclasificable entre el lenguaje poético y brutal de su arte escénico. Entre lo gótico y lo realista o pesimista.

Símbolo de esta idea es su conocida performance Lesiones incompatibles con la vida. Polémica y criticada -algo que a la autora no le importa puesto que la polémica es algo que se crea fuera del teatro-, la obra es una confesión "desde la ira, el dolor y el asco hacia el resto" de su deseo de no ser madre. Intenta contestar a por qué no quiere tener hijos. Durante el montaje, se intercalan fotografías de carteles urbanos, indigentes o supermercados... enfrentados a un retrato familiar.

En los años ochenta Angélica Liddell, seudónimo de Angélica González (Figueres, 1966), inició su trayectoria artística como autora dramática. Tras cursar estudios de Sicología y Arte Dramático, formó en 1993 la compañía Atra Bilis, junto a Gumersindo Puche, en el entorno de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Con Atra Bilis ha producido El jardín de las Mandrágoras (1993), Dolorosa (1994), La cuarta rosa (1996), Frankenstein (1998), La falsa suicida (2000), El matrimonio Palavrakis (2001) o West Asphixia (2002).

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