Antonio Almagro destaca la originalidad del medievo español

  • El arquitecto leyó ayer su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde ocupa ya la vacante dejada por Fernando Chueca

El arquitecto Antonio Almagro destacó ayer la "originalidad" del medievo español en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes San Fernando. El nuevo académico, que fue presentado por José Manuel Pita, Miguel Rodríguez-Acosta y Rafael Manzano, ocupa la vacante del arquitecto Fernando Chueca.

Durante el discurso, el nuevo académico aseguró que en la Edad Media, y de un "modo muy particular", en sus dos últimos siglos, "en tierras hispanas se escribió una de las páginas más fulgurantes de Europa". Así, una combinación de "influencias externas e indudables dosis de originalidad" dio lugar a monumentos tan importantes como "la Alhambra o el Alcázar de Sevilla". "El medievo español es uno de esos períodos en que el desarrollo de ciertos ciclos artísticos alcanza una patente originalidad que lo distingue con claridad de otras áreas culturales", aseguró.

Dos culturas "tan dispares" como la europea y la islámica no impidieron que en la Península Ibérica se generaran "notables elementos diferenciadores" en la producción arquitectónica. Almagro se mostró convencido de que "este singular capítulo de la creación artística hispana merece una revisión retrospectiva que abarque sus varios desarrollos". Tanta fecundidad creativa traspasó fronteras: "Nuestra arquitectura creó formas y conceptos espaciales plenamente asimilados por cristiano y musulmanes" y que los enriquecieron en sus respectivas tradiciones.

Durante este período, La Corona de Castilla y las clases dominantes de la sociedad castellana "jugaron un papel preponderante y fueron capaces de producir innovaciones". La influencia fue tan grande, que esta región "acaparó la mayor parte de creaciones" durante la época.

Almagro diferenció esta región de Aragón, que debido a su "mayor vinculación con las áreas ultrapirenaicas y el Mediterráneo" se decantó por una línea arquitectónica similar a la que se seguía "para construir en el resto de Europa.

El arquitecto realizó un extenso repaso analizando minuciosamente el palacio del sur de España, de Navarra y de las Coronas de Castilla y de Aragón. Entre las influencias presentes en estas construcciones, Almagro citó el Mar Mediterráneo, el Románico, el Gótico, las culturas bizantina e islámica, Mesopotamia e Irán. Por último, el nuevo académico advirtió que la conservación de estos monumentos dependerá en buena medida "de que sepamos apreciar los valores de este patrimonio que las generaciones pasadas nos legaron", concluyó .

Rafael Manzano, quien pronunció el discurso de contestación, destacó la "vocación" de Almagro un arquitecto "entregado a la restauración de monumentos y la investigación arqueológica". Para Manzano, el discurso de Almagro, un "extenso recorrido por nuestros palacios medievales", es algo más que un mero texto de admisión en la Academia y supone una aportación historiográfica fundamental que será desde hoy libro de referencia en la arquitectura".

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