Arcángel, un 'quijote' con Juan Cobos Wilkins como escudero

  • El cantaor actúa esta noche en el Isabel la Católica abriendo el Festival de Otoño

"Me gustaría cantar tus poemas". Con este deseo de Arcángel comienza todo en el verano de 2008 para convertirse en Quijote de los sueños, en el que Juan Cobos Wilkins ha puesto las letras a un trabajo musical donde el cantaor navega buscando nuevas cosas, pero sin salirse del flamenco. Con este nuevo trabajo se presenta esta noche el cantaor onubense en el teatro Isabel la Católica en el primer concierto del Festival de Otoño de Granada.

Juan Cobos ve lo oportuno del título señalando que "en estos tiempos oscuros y espinosos, es urgente la reivindicación de la utopía, arremetiendo contra tantos molinos de viento y seguir con la valentía como compromiso".

Arcángel se muestra contento por el trabajo en el que ha sido productor. Hay mucho de él y de muchos amigos. Un trabajo en el que ha tenido un afán, "el de redondear un proyecto, abriendo muchos colores, muchos caminos, que le guste al aficionado de toda la vida, pero también a los que le agradan otras cosas".

Arcángel reconoce que ha trabajado "muy duramente" y espera "haber conseguido un disco que refleje mi personalidad". Tanto que lo califica como "un disco familiar" y eso dice que se va a notar cuando monte el espectáculo con el que esperar tener un amplio recorrido "porque estarán los mismos que lo han grabado y en directo será expuesto con naturalidad".

El buscar a Juan Cobos para que le escribiera es, en palabras de Arcángel, una inquietud de tener textos que digan algo. "Me gustan que hagan pensar, me gusta exponer lo que siento, por eso elegí ser cantaor, para exponer mis sentimientos, no es ir en contra del mundo, sino estar dentro".

Juan Cobos reconoce que ha sido un reto que le ha gustado, en el que ha trabajado rigurosamente, "me iba engolosinando". Si había asumido el reto de poner música a textos de Biografía impura, "yo quise asumir el riesgo de atreverme a escribir para que fuese cantado". Recuerda que a veces se llevaron una tarde para decidir un verso, si era singular o plural. "Entendí que el poema lo llevaba a su voz y había que ser flexible a los quejíos de la voz de Arcángel, cuando pedía una sílaba más o menos. Lo he disfrutado muchísimo". Después, cuando lo ha escuchado, "me he emocionado, no me había sentido tan íntimamente unido a unos textos míos que eran cantado". Pero, además, confesó que se le saltaron las lágrimas y así habla de esa sensación cuando escuchó el poema Un niño se confiesa, "que es social, política y religiosamente incorrecto", donde cuenta "que cómo él, un niño de siete años, podía amar a Dios sobre todas las cosas; era imposible amar a una abstracción, frente a tu madre, a tu padre o a tu abuelo que llegaba con unos pitisú o unas milhojas de sus viajes".

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