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Arte urbano entre cuatro paredes

  • El joven grafitero Sergio Aparicio expone en el Centro Joven de Motril hasta el próximo 22 de diciembre una recopilación de dibujos y obras en spray, acrílico y óleo

El grafiti y el arte urbano están ligados a la libertad, la misma que hizo que uno de sus artistas, Sergio Aparicio, decidiese mostrar lo que es capaz de hacer en unas dimensiones reducidas, a pesar de estar acostumbrado a las grandes paredes de las ciudades. Pero no sólo rompió este molde en la exposición Disparo de salida que se exhibe en Motril hasta el 22 de diciembre.

Otro de los muros -aunque sea entre cuatro paredes- que ha derribado Aparicio es que ha abierto al 'gran público' su mundo interior, sin esconderse en algún recoveco de la urbe. "Los ojos -izquierdo y derecho- que se reflejan en la exposición son como las comillas que engloban mi cerebro y todo lo que está en mi cabeza", confiesa el grafitero. No en vano piensa que "el arte urbano" no es más que "sacar algo que tienes dentro de ti hacia fuera", con el objetivo de "transmitir".

La vocación por el arte es inherente a él, por lo que "desde siempre" fue feliz con su lápiz y su papel. "El niño con eso ya se entretenía", cuenta de sí mismo. Sus padres estudiaron en la Escuela de Arte de Motril y un abuelo también tenía querencia al pincel. Los concursos locales de su centro o municipales que fue ganando, fueron pequeños empujones para él, aunque les dio la importancia justa. Su principal motivación surge de "la sonrisa que puede esbozar alguien" cuando ve su creación o del cambio que experimenta un pared gris cuando se tiñe de color. "Es como cuando se ve un campo vacío y luego plantado de flores", compara y matiza: "siempre sin hacer daño". Para él, lo importante es el mensaje.

Profundo y coherente, este joven motrileño, había regalado todas sus obras "a quien las quisiera", sin embargo, para esta muestra recopila sus trabajos de un año y medio hacia acá para compartirlos con sus ya numerosos seguidores. "Apoyo no me falta", reconoce.

El propio teniente de alcalde de Juventud, Alfredo Ortega, que presidió el acto inaugural, le auguró un "futuro prometedor" y le pidió que "siempre lleve el nombre de Motril por bandera". El título de Disparo de salida, parece anticiparse al camino que le espera con tan sólo 19 años. Aparicio tiene claro que quiere seguir por el camino del arte urbano, aunque sea en las distintas ramas que lo circundan, como el mundo del tatuaje. "Es algo que se empieza y no se puede parar", reconoce.

Otro de los tópicos que rompió es el del soporte en el que se atreve a imprimir su arte: tablas de skate, que pinta con alegorías que versionan la Anunciación del Espíritu Santo en forma de gato o calaveras. Estos objetos esconden no sólo historias más o menos evidentes, sino otra en sí misma. "Avisé a través de redes sociales de que las necesitaba y terminé contando con más de 30 en mi casa, procedentes de gente que no conocía de nada: amigos de amigos de toda la provincia me las hicieron llegar", señaló muy agradecido.

Los trabajos están presentados en forma de "recorrido inverso", desde que estudiaba en la Escuela de Arte de Motril hasta hoy, que es alumno de la Facultad de Bellas Artes de Granada, acercándose al arte digital, la pintura y los dibujos en general. Algunas son una 'versión' en pequeño de lo que ya existe en varias paredes, sobre todo de Motril, sólo que en vez de spray utiliza acrílico y óleo.

En Disparo de salida, destaca un pájaro que es una metáfora de los sueños que pintó de manera rápida delante de los asistentes a la inauguración, los cuales quedaron muy sorprendidos. En una improvisada vitrina se recogen herramientas como aerosoles, pinceles o camisetas serigrafiadas con el logo de un grupo de rap de Motril, y explica que todo el poemario gira en torno al compositor local Higinio Rodríguez. La protección del símbolo de Jagermeister es otro de los elementos de su mundo interior que ocupa un lugar privilegiado en la muestra.

El Ayuntamiento de Motril ha mostrado abiertamente su apuesta por el grafiti con concursos en los que se premian obras que ya decoran varias paredes de la ciudad. El propio Aparicio ha participado, aunque no en la modalidad de competición, y cree que las cosas han cambiado respecto a la imagen de este arte: "ya no se identifica con el vandalismo", sino que se puede retroalimentar con estas nuevas políticas que comienzan a imperar, en el sentido de que "lejos de ensuciar, embellece la ciudad a coste cero y permite a los aficionados practicar esta forma de expresión".

La exposición, incluida en el programa Arte joven, podrá visitarse en el Centro Joven municipal situado en los bajos de la Oficina de Turismo hasta el próximo 22 de diciembre.

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