Aullidos en la noche inglesa

  • Tras muchos problemas en su producción llega por fin a las pantallas la nueva versión del Hombre Lobo protagonizada por Benicio del Toro y Anthony Hopkins

Los clásicos del terror nunca mueren. Puede que aparezcan nuevos modelos de horror, que los psicópatas o los Freddy Kruegers de turno se enseñoreen de las pantallas, pero el canon clásico puesto en marcha por la Universal en los años 30 no pierde su sitio. Así, las momias, Frankesteins, vampiros y hombres-lobo reaparecen de vez en cuando como una muestra de su carácter inmortal. Sin embargo, dentro de estos iconos de lo fantástico hay clases. De todos ellos, Drácula y sus variantes son los que controlan el tema. Veánse los recientes éxitos de Crepúsculo o Déjame entrar, que demuestran la paradójica vitalidad de los no-muertos. El monstruo del Doctor Frankenstein duerme desde que Kenneth Brannagh hiciese su ya lejana versión. La momia resucitó de forma espectacular de la mano de Brendan Fraser. Quedaba el que siempre ha sido el hermano pequeño de todos ellos, el desdichado hombre lobo. Es, sin duda, el que ha tenido peor suerte en el cine, siendo víctima de infames subproductos, el llorado Paul Naschy a la cabeza. En esta fiebre de remakes y nuevas versiones, ha llegado tarde.

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