Por los demás

Un festival benéfico más que calidad pide compromiso. Los flamencos de Granada, desde siempre lo sabemos, son solidarios. Pero además son buenos artistas. Cuando se presenta una nueva causa, sólo hay que hacer una llamada para que una docena, dos docenas, de flamencos se reúnan para echar una mano. El cartel, como es lógico, ha bailado desde la primera propuesta. Alguna caída, alguna excusa de última hora, algún añadido.

Con todo y con eso, el Festival a beneficio del Proyecto Hombre de Granada, en su segunda edición, no tiene nada que envidiarle a otro evento preprogramado y de renombre. Un Festival que, a pesar de la cantidad de actuantes, fue dinámico y variado, presentado sabiamente por Enrique Seijas. Saboreamos, para comenzar, la juventud y el compás de los hermanos La Luz, que abrieron con una toná y se marcharon con soleares. El Teatro empezó a caldearse con Sergio Gómez y Rubén Campos, que hicieron una canción con aires de fiesta y terminaron con la farruca. Suena bonito cualquier cosa que interprete esta pareja. El Zahoreño, con su voz laína y bien modulada, fue muy aplaudido en su granaína y sus alegrías, pero sobre todo Manuel Carvajal, el guitarrista que le acompañaba, aunque le sobraba fuerza y protagonismo.

Después del fresco y distendido baile de Pilar Fajardo, otra de nuestras esperanzas, vino la poesía, los Cinco toritos negros de Benítez Carrasco, interpretada por milongas, con la voz algo tomada de Curro Andrés. A la guitarra Francisco Manuel Díaz. Se fueron con un histórico fandango natural rematado por Huelva. Como cabeza de cartel, Antonio Colorao se templó con una balada flamenca, para después dejarnos con el desgarro de sus seguiriyas. Un inspirado Juan Pinilla tras ganar la última Lámpara Minera en La Unión, se fue a levante para dejarnos con un fandango minero y una levantica, arropado a la perfección por Francisco Manuel Díaz. Su segunda propuesta fue la malagueña de la Trini que culminó con un ramillete de abandonaos, desde los fandangos de Almería hasta los de Córdoba y los de Málaga, desde los de la costa granadina hasta los de la capital. Como última invitada, Silvia Lozano, nos bailó una soleá. Su crecimiento es constante. Para coronar esa noche desenfadada, todos los artistas nos brindaron un fin de fiestas por bulerías.

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