Bailando en Salobreña

El Auditorio Municipal de Salobreña acogió la noche del sábado la semifinal de baile del I Concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Granada, enmarcada dentro del proyecto Granada Universo Flamenco. El mes pasado vimos en La Zubia la semifinal de guitarra y el mes próximo será la modalidad de cante en Íllora. De cada semifinal saldrán tres finalistas que se verán las caras en Cullar Vega en abril.

A esta semifinal de baile llegaron cinco personas, un bailaor y cuatro bailaoras, de los más de veinte inscritos, que quedaron por el camino. Sorprende la meridiana calidad del cuadro de cada uno de los participantes. El bailaor o bailaora de hoy día comprende que estar arropado por unos músicos de categoría es imprescindible para que desmerezca el trabajo. Comporta un tanto por ciento importante en el éxito de la actuación. Así, con uno o dos cantaores, con uno o dos guitarristas y con uno o dos palmeros, incluso tres, cada concursante estaba respaldado en óptimas condiciones. También sorprende que en ninguno de estos cuadros aparezca percusión, aparte de las palmas. El cajón oculta el taconeo, refuerza el compás y sirve para enturbiar el baile.

En primer lugar, con bastantes nervios e inseguridad, bailó unas bulerías por soleá Maite Vílchez de 20 años, que no pasará a la final. Posiblemente estaba acompañada por el mejor cuadro atrás, en el que destacó la voz flamenca y modulada de Mati Gómez, a la que conocemos por su etapa de bailaora. Después actuó Lucía de Miguel, de 25 años. Quizá fuera la más profesional del grupo, lo que le llevó a ser una de las seleccionadas. Bailó unas alegrías con decisión y estilo. Como bisagra del programa, el único varón, Andrés Jiménez, de 26 años, hizo su aparición con una soleá por bulerías, demostrando una gran técnica y control. Lo veremos pelear en Cullar Vega.

El baile más arriesgado lo protagonizó Elena López 'La Sensa', de 23 años que no pasó a la final. Sus tarantos, que pronto desembocaron en un baile por tangos, fueron bastante creativos, aunque su indecisión le jugara malas pasadas. El coraje y la fuerza, a veces descontrolada, lo puso la más joven del grupo y tercera finalista. Con 19 años, Almudena Romero, bailó unas alegrías, bien arropada por José de Pinos, al cante y Josele de la Rosa a la guitarra.

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