Bailes de agua, el Diaghilev andaluz

  • En su segunda noche, el Homenaje a los Ballets Rusos de fue brillante. Serguéi Diaguilev se entusiasmó con la música de Falla.

Cuenta Ángela Barrios que cuando las bailarinas rusas de Diaguilev vinieron por primera vez a Granada, metían los brazos en la fuente de su casa en la Calle Real. Y como si estuvieran bajo un hechizo decían: "quiero que el sonido del agua de la Alhambra viaje por mi cuerpo y así pueda transmitir con la danza estas sensaciones únicas". Cuenta también que la compañía de Diaguilev vino a Granada invitada por su padre, Angel Barrios, que además de ser un importante compositor conectado con las altas esferas del arte de la época, era primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada. Con mano y ojo clínico a la hora de contratar a los artistas participantes en los Conciertos del Corpus, germen de lo que luego fue el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. En el año 1916 empezó la fascinación por Granada de Diaghilev. Un 26 de junio asistió al estreno de las Noches en los Jardines de España en el Palacio de Carlos V con Falla al piano y Angel Barrios a su lado. Fascinado por el espíritu andaluz y por la música de Falla quiso convertir en baile esa partitura magnífica. Cuenta Angela que era como si el duende de la Alhambra se hubiera apoderado de él. Ese duende y esa aspiración de las bailarinas rusas de que el espíritu del agua alhambreña ascendiera por sus brazos está vivo cien años después. Se manifestó a lo largo del homenaje a los Ballets Rusos de Diaghilev que anoche tuvo lugar por segunda vez en el Generalife.

El placer del baile por el baile acunado por la música de Chopin abrió la actuación. Excelente idea la de Sergei Filin, director artístico del homenaje de comenzar con Les Sylphides, originalmente presentado por los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev para su primera actuación en París. Anoche brillaron los nombres de Ovcharenko, Ryzhkina, Kretova, entre otros solistas.

La segunda parte fue variada y de gran belleza. Estuvo dedicada a los Divertimentos con las escena del Cisne Negro de El Lago de los cisnes, el monólogo de Petrushka magníficamente interpretado por Ivan Vasiliev. el paso a dos de El Espectro de la rosa, Sherezade o la Farruca de El Sombrero de tres picos, con el solo de Andrei Merkuriev bailado con intensidad y gran belleza.

A continuación llegó La sola idea de ti, La muerte del cisne y el Grand Pas de Don Quijote. Una noche magnífica donde se recordó a la mítica y electrizante compañía de Diaguilev que fue aclamada por toda Europa desde su presentación en París en 1909. Su espíritu continúa vivo. La magia de la danza, del agua y del recuerdo a seres excepcionales se dieron la mano en el escenario de cipreses.

En un sueño mágico, blanco e ideal las Sílfides desplegaron sus brazos como cisnes y con sus tutús vaporosos consiguieron que la conversación de la noche, el resultado de las elecciones, se eclipsara. Tanto los que estaban a favor como disgustados, cayeron rendidos bajo el influjo de estos seres mágicos directamente conectados con la naturaleza y el amor. Solistas y cuerpo de baile crearon armonía y paz sobre el escenario y recibieron los aplausos de un público entregado que llenaba por completo el teatro del Generalife.

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