Baño de aventura

  • Una caminata por la Sierra de Cázulas ofrece como recompensa las exquisitas y transparentes aguas de Río Verde

Mientras que el pasado fin de semana había que atravesar un mar de sombrillas de hasta diez filas en las playas de la Costa Tropical para disfrutar del mar, un grupo de personas optó por darse un baño sin sufrir los inconvenientes de la masificación. De paso, pudieron estar en contacto con la naturaleza, practicar senderismo y deportes de aventura. Aunque parezca demasiado idílico, existen en la provincia lugares que reúnen todas estas ventajas. En el Río Verde se encuentra la Junta de los Ríos, un precioso sendero de dificultad baja que tiene como recompensa un refrescante baño en aguas transparentes.

La ruta comienza a cinco kilómetros de distancia del núcleo urbano de Otívar, en dirección norte siguiendo la carretera de La Cabra (GR-S02). El punto de partida se encuentra en esta misma carretera, a un kilómetro en dirección norte, en el cruce señalizado con la indicación 'Palacio de Cázulas'.

Hay que abandonar la carretera y adentrarse en el carril del Barranco de la Corta, y aquí comienza el descenso, con tramos donde se intercalan rectas planas y cuestas más pronunciadas. Pronto el viajero se sitúa sobre la Loma del Pasero, por la que se avanza hasta encontrar a la derecha la Encina del Cruce del Pasero. En este punto es preciso torcer hacia la izquierda, siguiendo el carril principal. Se deja atrás una zona de cultivo de olivos y almendros para adentrarse en otra de monte bajo en la zona de la Fuente de la Teja, hasta llegar por el mismo carril, hasta el cruce del Quemado del Grajo. En este punto, en el que de nuevo se está entre olivos, hay que seguir el carril principal y no abandonarlo.

A la izquierda, un poco más adelante, se puede contemplar, al otro lado del valle del Río Verde, el espectacular Tajo Hornillo. La vegetación del otro lado es de monte bajo, con algún pino aislado, como consecuencia de los sucesivos incendios que asolaron la zona. A partir de aquí comienza una parte de descenso más pronunciado y sinuoso que lleva hasta casi el fondo del valle. Desde este lugar, al mirar hacia arriba se puede ver de izquierda a derecha el cerro de las Graíllas, los Poyos del Agua y el Cerro Jaloche. En este último se encuentra el mirador que desde lo alto de la carretera de La Cabra ofrece una perspectiva única del valle del Río Verde.

En esta zona sale un carril hacia la izquierda y hacia atrás, paralelo al río, que lleva a la central hidroeléctrica de Ponte Hondera, construida por la marquesa de Cázulas, y abandonada en la actualidad.

Unos 250 metros más adelante se encuentra el puente metálico que cruza el Río Verde, que comunica con una estrecha garganta de paisajes calizos moldeados por el agua. Sobre todo, en la parte izquierda, se puede disfrutar de la vista de estas caprichosas formaciones, entre las que destaca una conocida por el nombre de El Sombrero, por su curiosa forma y su tamaño voluminoso.

Más adelante, entre pinos y álamos, se encuentra la segunda central hidroeléctrica, también en ruinas, y fuera de servicio desde los años 60. A lo largo de todo el trayecto y, sobre todo, si se mira hacia el lado derecho, se observa la canalización que lleva el agua a la actual central hidroeléctrica de Cázulas. Si se sigue avanzando, se llega a la cañada de los Encantes y al Tajo de los Halcones. Y más adelante a la loma del Polvorín.

Después de continuar con la caminata, se llega a la zona de la unión de los ríos procedentes del barranco de la Topera (izquierda) y del barranco de la Chopera (derecha), creando en esta unión el Río Verde. En esta zona está el dique y la toma de agua para el canal de la central hidroeléctrica.

En este punto hay que tomar el barranco de la Chopera (derecha) y avanzar unos 100 metros por el sendero que discurre por el lado izquierdo del río, hasta llegar al puente colgante, que es preciso atravesar y subir por una escarpada senda hasta el mirador que permite contemplar toda esta zona. Debido a la época del año, el premio al recorrido es un baño en las pozas del río, con aguas muy frescas y cristalinas. La continuación de la ruta hacia el norte es la que se conoce como ruta del Río Verde, de una dificultad más alta y famosa por ser lugar habitual para la práctica de barranquismo.

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