Batutas y lápices

  • Reynaldo Fernández y Asunción Jódar idearon un curso que se desarrolla desde 2007 en el Festival de Música Española de Cádiz y consiste en aprender a dibujar la música del natural

Hay quien siente al escuchar la Suite andaluza de Emilio Lehmberg una nebulosa de estallidos en blanco y negro. Ocurre en una mística y curiosa obra del artista Francisco Lagares, quien interpreta plásticamente la música del compositor malagueño. Esta obra, junto a muchas otras, pueden verse en el libro de Asunción Jódar Dibujando la música, que publica ahora la editorial de la Universidad de Granada.

Hace cuatro años el director del Festival de Música Española de Cádiz, Reynaldo Fernández, se puso en contacto con Jódar, directora del Departamento de Dibujo de la UGR, para proponerle un curso de alto nivel sobre dibujo y música durante el festival. Su idea era que los alumnos pintasen los conciertos al natural desde las butacas. Desde el 2007, "cada año se realiza este curso al que Reynaldo y yo llamamos Mapa incompleto de recuerdos sonoros" por donde han pasado profesores y artistas de prestigio como el propio Lagares, Benjamín Juárez, Mar Garrido, María José de Córdoba o Carmen Lloret. Ya han participado más de ochenta estudiantes entre cuyos nombres puede encontrarse a Dolores Lozano, Andrea Sanz, Nicolo Melocchi, E. Luis Fernández Garrido... que interpretan cada uno a su manera la armonía, las texturas y las emociones musicales.

El resultado de su obra tiene que ver con la abstracción y los estudios de composición de imágenes pero, ¿es posible dibujar los sonidos? "Entre música y dibujo hay conexiones y similitudes que podríamos concretar y analizar". Subraya la profesora que "cuando los dibujantes oyen la música el hecho de dibujarla es un desafío, ya que deben ser capaces de superar el sometimiento al acontecimiento sonoro. Han de atrapar lo que están escuchando y de forma mágica plasmarlo en un espacio plano y limitado". Podría decirse que el dibujante, como el compositor, "organiza los sonidos que escucha y los relaciona entre sí para formar una totalidad".

La relación entre música-dibujo y artes visuales tiene "casi cien años". La fascinación de los pintores por la música así como la de los músicos por la pintura "dio lugar en las primeras décadas del siglo XX a uno de los focos creativos más importantes para el arte contemporáneo". Jódar explica que las palabras de Kandinsky "el mundo suena" se convirtieron en una de las frases "más sugerentes y eficaces para los espacios del arte y sus diversas manifestaciones".

El dibujo y la música "imaginan espacios tridimensionales para organizar la creación de sus obras. No es cierto que ambos se lean de forma lineal, como los textos de izquierda a derecha. La música y los dibujos están construidos en planos imaginarios de texturas rítmicas que organizan y dan profundidad a las infinitas formas de la creación artística".

Éstos son algunos de los principios de los que parte Asunción Jódar como directora del curso, cuyos objetivos son "por un lado conocer y estudiar los dibujos de la música a través de clases teóricas y seminarios en la Universidad y en el Archivo Manuel de Falla y, por otro, contribuir a la creación de nuevos dibujos sobre la música dibujando al natural en los conciertos del Festival de Música Española de Cádiz". Durante cinco días de conciertos, los estudiantes dibujan allí por la tarde y por la noche. Un trabajo intenso pero también "una experiencia inolvidable". Cada estudiante, cuenta la profesora, llega a hacer entre quince y veinte obras.

Asunción Jódar, quien elige a Karlheinz Stockhausen para trabajar sobre la música, dibujarla y crear nuevas formas, explica que en este curso se trata de pintar y dibujar como quien lo hace frente a una catedral. "Se trata de ver la música. El secreto está en que no hay que mirar hacia fuera sino hacia dentro de uno mismo".

Asunción Jódar. El libro reproduce casi una cincuentena de obras Editorial de la Universidad de Granada.

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