Biondi da una lección de interpretación

Programa: Gaetano P8ugnani, Sinfonía en Si bemol mayor; Wolfgang Amadeus Mozart, Sinfonía núm. 21 en La mayor K. 134 y Sinfonía núm. 31 en Re mayor "París" K. 297; Franz Joseph Haydn, Divertimento a quatro en Re mayor. Intérprete: Orquesta Ciudad de Granada. Director: Fabio Biondi. Lugar: Auditorio Manuel de Falla. Fecha: 24 de febrero de 2012.

Fabio Biondi vuelve a Granada para dirigir a la OCG, una formación que conoce muy bien, pues desde hace casi una década no falta a su cita con ella con una única anotación en la agenda: ofrecer al público una buena velada musical. Especializado en el repertorio barroco y clásico, para su visita a Granada escogió un programa en el que figuraron los dos grandes nombres del siglo XVIII, Mozart y Haydn, junto al prácticamente desconocido para el gran público Gaetano Pugnani.

La primera parte del concierto se dedicó por entero a ilustrar lo que supuso el tránsito del barroco al clasicismo a través del estilo galante. El concierto se abrió con la Sinfonía en Si bemol mayor del compositor turinés Gaetano Pugnani. Su pequeña sinfonía no es sino una muestra en miniatura de lo que pronto iba a ser el vehículo predilecto de la expresión del clasicismo. Fabio Biondi marcó muy oportunamente los tempi, construyendo una sinfonía muy galante. Para completar la primera parte la OCG interpretó la Sinfonía núm. 21 de Wolfgang Amadeus Mozart, una sinfonía de juventud en la que todavía se puede observar la influencia de las lecciones de su padre y maestro Leopold. Aún así, la obra presenta ya una estructura en cuatro movimientos, incluyendo el menuetto como tercer movimiento que, sin embargo, no se encuentra presente en otras sinfonías de la época. Biondi supo sacar de las cuerdas de la OCG un sonido empastado y bien calibrado, que dotó a la obra de interés y frescura.

La segunda parte se abrió con el Divertimento a quattro de Franz Joseph Haydn. En esta obra un joven compositor muestra sus esfuerzos por afianzarse en una posición estable en alguna corte europea, algo que finalmente conseguiría al entrar a formar parte de la Corte Esterházy. Hasta ese momento trabajó para varios mecenas, entre los que se encontraba Karl Joseph Edler von Nürnberg. Este noble le encargó la composición de varios divertimenti para su distracción y la de su corte. A esta colección corresponde la pieza escuchada, una obra breve en la que se suceden varios movimientos que contrastan en ritmo y, en ocasiones, en tonalidad. La obra, de pocas pretensiones, sirvió sin embargo al director para demostrar que no hay música pequeña cuando su interpretación se hace grande.

Para cerrar el programa se interpretó la Sinfonía núm. 31 'París' de Mozart. Muy distinta a la anterior, esta obra muestra ya un compositor maduro, consolidado en el estilo clásico, que ofrece al público europeo del momento lo que quería escuchar. La sinfonía es elegante en sus formas, y sus temas musicales son algunos de los más inspirados, como es el caso del movimiento inicial o del risueño allegro final. Nuevamente, las cuerdas de la OCG abanderadas por Biondi, que exhibió un violín de Carlo Ferdinando Gagliano, sonaron estupendamente. El director equilibró sublimemente los efectivos orquestales, en los que los vientos cobraron protagonismo; igualmente, hay que mencionar el papel del timbal de Jaume Esteve como dinamizador de los tempi en esta obra de Mozart, que está escrita en muchos aspectos a la manera de Mannheim. Con ella se cerró una noche memorable, en la que Fabio Biondi ofreció una magnífica lección de interpretación.

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