El blues marciano de Bob Log III encara la recta final del ciclo Serpiente Negra

  • Desconocido para la mayoría, tiene admiradores ilustres como Tom Waits

Si anoche le tocó al blues-rock ortodoxo de un clásico indiscutible como Johnny Winter, esta noche le llega el turno a una de las figuras más bizarras de ese otro blues, el de cacharrería y cuerdas oxidadas capaces de matar por tétanos si tienes la mala suerte de pincharte con una, el blues-punk marciano de Bob Log III. Un desconocido para la gran mayoría pero que cuenta con admiradores ilustres como Tom Waits o Jon Spencer, dato que debería ser suficiente para despertar el interés, al menos, de todos los que sacaron su billete para ver al Albino de Oro. El concierto es una deferencia de Serpiente Negra, ese ciclo consagrado a la serie b y los artistas de culto cuyo hábitat se encuentra en las catacumbas del rock and roll, que a falta del concierto de Chain & The Gang el próximo junio, encara la recta final de la temporada con otra delicatessen para paladares con tendencia a lo escatológico, el mencionado Bob Log III y MFC Chicken.

Procedente de las polvorientas calles de Tucson, Arizona, Bob Log III militó primeramente en el combo de art-noise Mondo Guano, aunque se hizo más conocido como una de las dos mitades del dúo de punk blues Doo Rag. A partir de ahí comienza la leyenda, y esta cuenta que fue estando en plena gira como teloneros de Ween cuando su compinche Thermos Malling, la otra mitad del dúo, decidió abandonar de manera abrupta la aventura dejando al pobre Bob solo ante el peligro. Quién dijo miedo, su decisión fue la de continuar como el hombre orquesta que hoy es. También se cuenta que la decisión de lucir un casco de moto durante sus actuaciones, una prenda ya convertida en marca de la casa, no fue solo para facilitar la sujeción del micro sino para protegerse de ciertos asistentes especialmente participativos en sus shows. Para elaborar su propuesta devora el blues primigenio del Delta del Misisipi y lo vomita contaminado de ruidismo, de cajas de ritmos de sabor latino y salpimentado con voces tratadas a través de micrófonos de teléfono en una amalgama imposible y marciana cuya guinda pone con sus inimitables maneras a la guitarra. Aquí de nuevo entra la leyenda a contar que pudo ser debido a las radiaciones provocadas por las pruebas nucleares llevadas a cabo por el ejército de los Estados Unidos en los desiertos de Arizona o que tal vez perdió la mano en un accidente ocurrido durante su infancia y que esta fue sustituida por la de un primate, pero sea como sea, lo cierto es que su estilo con las seis cuerdas no parece de este mundo.

El caso es que como los bluesmen que vendieron su alma al diablo en un cruce de caminos, Log ha venido consagrándose a la vida en la carretera sin importar cual sea el destino, siempre provisional de cada noche, para verter su pócima de blues envenenado sobre los incautos que acuden atraídos por su sonido de las cavernas. Así viene sucediendo desde el verano de 1998. En su actuación de esta noche, estará además taloneado por MFC Chicken, una extraña formación surgida en los tugurios menos recomendables de Londres alrededor del canadiense Spencer Evoy, también entregada al culto del rhythm&blues y del rock&roll primitivo, y entre cuyos miembros se encuentran algunos de los sospechosos habituales de la serie b londinense. Más detalles esta noche a partir de las nueve en Planta Baja.

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