Crítica de Cine cine

Buen cine de catástrofes con héroes de verdad

Josh Brolin, uno de los grandes actores que participa en el filme. Josh Brolin, uno de los grandes actores que participa en el filme.

Josh Brolin, uno de los grandes actores que participa en el filme. / g.h.

Ninguna resurrección de un género que se daba por agotado ha tenido una tan larga segunda vida. Me refiero al de catástrofes, una de las dos palancas -la otra fue la generación de los 70, la de los Allen, Coppola, Lucas, Scorsese o Spielberg- que desatascó a Hollywood de la crisis y el desconcierto de finales de los años 60 tras el definitivo derrumbamiento del sistema de los estudios: La aventura del Poseidón y El coloso en llamas -ambas producción del muy estimable veterano Irwin Allen que mantuvo encendida la antorcha con sus series televisivas y películas- marcaron un rumbo comercial que la industria sigue casi 50 años después. Las posibilidades abiertas por la era digital a los efectos especiales no han hecho sino aumentar la espectacularidad de este género popular, mientras que la tragedia de las Torres Gemelas le ha abierto nuevos horizontes y propuesto nuevos héroes, entre ellos los bomberos que, en el ámbito forestal, protagonizan esta película. Nada casual en esta era del cine comercial que tantos aspectos neo primitivos -las salas como los viejos barracones a los que el público acudía a dejarse asombrar por los efectos- presenta: una de las más antiguas películas conservadas es Vida de un bombero americano.

Prejuicios aparte hay películas de catástrofes muy buenas, buenas, regulares, malas y muy malas. Héroes en el infierno se sitúa entre las primeras. Si se vence la pereza que el hartazgo de catástrofes produce se encontrarán no sólo con una película espectacular, muy bien rodada y con un uso inteligente de los efectos especiales -que es lo exigible a este género-, pero también muy bien interpretada por grandes actores -sobre todo los veteranos Josh Brolin y Jeff Bridges y Andie MacDowell- que, cosa ya no tan frecuente en estas películas, interpretan a personajes humanamente creíbles y no a clichés de héroes de cartón. Este equilibrio entre efectos y drama se agradece. Joseph Kosinski (Tron Legacy, Oblivion) ha logrado su mejor película al convertir la real y verdaderamente heroica lucha del cuerpo de bomberos Granite Mountain Hotshots contra un pavoroso incendio desatado en Arizona hace cuatro años en una película convincente que incluye un potente mensaje en defensa de la naturaleza y un canto sincero al valor, la lealtad y la solidaridad. No todo tiene que ser cinismo posmoderno o tontería indie.

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