El CAT y el CDN se unen para una versión austera de 'Bodas de sangre'

  • Plaza y Hoyos dirigen un reparto andaluz en una versión de la obra de Lorca

El Centro Andaluz de Teatro (CAT) y el Centro Dramático Nacional (CDN) coproducen una austera versión de Bodas de sangre, dirigida por José Carlos Plaza, que se verá en el Teatro Central desde mañana hasta el día 31. El montaje, que inicia en Sevilla su gira andaluza, se estrenó en noviembre con un notable éxito de crítica y público en el Teatro María Guerrero de Madrid.

Plaza explicó ayer en la presentación de la obra que había enfocado su trabajo desde la certeza de que el texto de García Lorca era "una tragedia donde no existe nada banal y superficial", un viaje a la fatalidad que exige "unos actores fieles y entregados al proyecto". El director escénico advirtió a los espectadores que "no esperen ver navajas ni guitarras ni tiestos" porque había querido representar "una Andalucía de la austeridad, de la verdad", declaró. Para su propósito, Plaza se ha apoyado en una escenografía desnuda en la que "la tierra, una tierra seca, casi pétrea, tiene el poder". En este sentido, el responsable del espectáculo apuntó que esta relectura de Bodas de sangre planteaba "algo apasionante": en vez de "modernizar" la dramaturgia con "referencias a la guerra de Afganistan o algo similar", sus creadores habían ido "hacia atrás, a lo ancestral, a la pureza".

Plaza definió esta nueva versión de Bodas de sangre como "un espectáculo 100% andaluz" y elogió la calidad del reparto, procedente de la comunidad autónoma. "Los actores andaluces se están convirtiendo en la cantera del teatro y del cine español", aseguró el director, antes de mencionar varios "milagros" del elenco: los jóvenes Israel Frías (Leonardo), Noemí Martínez (la novia) y Luis Rallo (el novio), así como los veteranos Consuelo Trujillo (la madre) y Carlos Álvarez-Nóvoa (el padre de la novia).

Otro de los nombres destacados de este montaje es el de Cristina Hoyos, a quien Plaza encargó "una coreografía humilde, que no se notara" para uno de los pasajes. "En realidad es sólo la fiesta de la boda", puntualiza la coreógrafa y directora del Ballet Flamenco de Andalucía, que ha buscado la naturalidad -"que los actores no parecieran profesionales del baile, porque no lo son"- en una participación "pequeñita, pero grande de corazón".

"Lorca no hizo un drama social con Bodas de sangre, sino una tragedia donde la muerte y la luna hablan", manifestó el director de la obra, que ya ha sido estrenada en Madrid (donde se han celebrado 44 funciones) y que se representará en 48 ocasiones en las ocho provincias andaluzas hasta finales de marzo.

El director destacó la "humildad" de la coreografía preparada por Cristina Hoyos, a la que le pidió "que no se notara" y que, según aseguró, ha resultado ser "un milagro que sólo la Hoyos puede hacer".

Plaza valoró el trabajo de los 22 actores que participan en la representación, especialmente el de Noemí Martínez, Luis Rallo (ambos interpretan a los novios) e Israel Frías (que hace de Leonardo) por su "entendimiento al no caer en los tópicos".

También subrayó las actuaciones de Carlos Álvarez Novoa, que interpreta el papel de padre y al que calificó como "el pedestal del talento", y el de Consuelo Trujillo, que hace de madre.

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