Cannes reúne a sus hijos predilectos

  • El festival, que se celebra desde el 13 de mayo, abre sus puertas al cine español

El Festival de Cannes ha apostado en su 62 edición, que se celebrará del 13 al 24 de mayo, por viejos conocidos como Haneke, Tarantino, Von Trier, Loach, Resnais y Almodóvar para dar solidez a un concurso en el que sólo una cineasta opta por primera vez a la Palma de Oro: Isabel Coixet.

El melodrama con tintes de filme noir de Pedro Almodóvar Los abrazos rotos, y la aventura nipona de la catalana Isabel Coixet con Sergi López Mapa de los sonidos de Tokio, intentarán ganar la Palma de Oro, un privilegio que sólo ha disfrutado hasta la fecha un español, Luis Buñuel, por Viridiana, en 1961.

Sin embargo, lo poco usual de tanta presencia española -que se completa con Ágora, de Alejandro Amenábar, fuera de concurso- ha desbancado al cine latinoamericano de un certamen que recientemente ha coronado a los mexicanos Carlos Reygadas y Alejandro González Iñárritu y ha abrazado a los argentinos Lucrecia Martel y Pablo Trapero.

Nacido en Buenos Aires pero asentado en Francia, sí estará Gaspar Noé, que también se va a Tokio con Enter the Void siete años después del escándalo causado en el festival con la violación en tiempo real de Irréversible.

Por lo demás, serán los grandes nombres los que pujen por entrar en el palmarés, lo que deja claro que Cannes busca este año más garantías que innovación, pues ha confeccionado un enfrentamiento de popes del cine de todas las nacionalidades y estilos que promete un alto nivel en la competición.

Cuatro de ellos tienen ya una Palma de Oro en sus vitrinas: el estadounidense Quentin Tarantino, que venció con Pulp Fiction en 1994, presentará su cinta bélica Inglorious Basterds, con Brad Pitt; el danés Lars Von Trier, cofundador del Dogma y laureado por Bailar en la oscuridad, baja a los infiernos en Anticristo, con Williem Dafoe y Charlotte Gainsbourg.

Además, la neozelandesa Jane Campion, que triunfó con El piano en 1993, presentará Bright Star, mientras el británico Ken Loach, ganador por El viento que agita la cebada (2006) mira hacia un personaje público, el futbolista Cantona, en Looking for Eric.

Estados Unidos es el gran ausente de esta edición -Tarantino representa en solitario a su país- mientras el consecuente descenso de glamour cede presencia a Oriente, con un escuadrón de cinco directores que dan muestra de la variedad y calidad de su cine.

Un todoterreno como el taiwanés Ang Lee vuelve a sorprender al inmiscuirse en mitos ajenos a su patria en Taking Woodstock, sobre el mítico festival musical de 1969, mientras el maestro coreano de la violencia estética Park Chan-wook, autor de Old Boy (2003), habla de vampiros en Bak-Jwi (Thirst).

Desde Hong Kong, Johnnie To jura Vengeance al festival que le descubrió con Election en 2005, y, una vez más, Cannes dará voz al realizador chino Ye Lou, que tras ser vetado en 2006 por el gobierno chino tras burlar la censura con Summer Palace, regresa al festival con Spring Forever.

Por último, el insólito Tsai Ming-liang, capaz de encontrar el erotismo en El sabor de la sandía (2005), traslada su peculiar universo a París en Visage, una historia de cine dentro del cine alrededor del museo del Louvre y Jean Pierre Léaud.

Léaud vuelve a Cannes cincuenta años después de bautizarse con la nouvelle vague en Los 400 golpes, de Truffaut, al igual que Alain Resnais, que ese mismo año presentó Hiroshima Mon Amour y ahora regresa con la aventura romántica Les herbes folles.

Francia está además representada por Xavier Giannoli y Jacques Audiard con A l'origine y Un prophète.

Desde Italia, Marco Bellocchio cree que a la sexta irá la vencida y titula su película Vincere, mientras desde Reino Unido llega Andrea Arnold para presentar Fish Tank.

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