Chefs de un cadáver exquisito

  • Joaquín Peña-Toro y José Carlos Rosales inician una cadena como la que hacían los surrealistas con fragmentos de frases y dibujos · El resultado es 'Fanzine exquisito', donde se mezclan 46 ilustraciones y textos de escritores andaluces

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Joaquín Peña-Toro y José Carlos Rosales se convierten en chefs de un cadáver exquisito. Por separado, pintor y poeta han demostrado de sobra que saben cuanto hay que saber de exquisiteces pero ahora ofrecen una provocación tan apetitosa como inesperada. Con un juego de autoría múltiple en el que ligan literatura y pintura, proponen un suculento plato de Guarniciones ligeras -con frases sueltas de Ayala, Neuman o Juan Madrid- y de Ingredientes naturales -con versos de Ángel González o Caballero Bonald-.

Lo suyo tiene mucho que ver con aquel pasatiempo que inventaron una tarde por aburrimiento artistas surrealistas en una casa de París en 1925. Cada uno propuso una palabra anónimamente. En el papel quedó grabada para siempre la incongruente y famosa frase "el cadáver exquisito beberá el vino nuevo". Desde entonces, a toda cadena que surge de la misma forma, espontánea y azarosa, se la llama Cadáver Exquisito.

La galería TRN materializa ahora en sus paredes la particular cadena de los dos artistas. Se admiraban desde mucho antes, pero no se conocieron hasta que la escritora Erika Martínez les presentó. Cuando la sala de la calle Huéscar le propuso a Peña-Toro hacer algo diferente, el pintor lo tuvo muy claro. Su partenaire sería el escritor José Carlos Rosales. "Pensé que era la persona ideal por su categoría como poeta y su flexibilidad a la hora de afrontar trabajos como éste". Para Rosales, la suma con Joaquín ha sido "una gran alegría y también una búsqueda". Son, dice el poeta, "más amigos". En este plato que han cocinado juntos los dos despliegan por igual su versatilidad y sus inagotables recursos. Fanzine exquisito es la propuesta que hasta final de año muestran en TRN. En ella "descuartizan" obra propia y ajena para armar otra muy diferente.

El pintor eligió para la idea 46 dibujos que a lo largo de los dos últimos años han ilustrado la obra Narrativa andaluza del siglo XX. Tenían los dibujos. Y tenían a los autores. En la parte de los poetas: Manuel Alcántara, María Victoria Atencia, Carlos Barral, Francisco Brines, Caballero Bonald, Juana Castro, Mª de los Reyes Fuentes, Gil de Biedma, Ángel González, Goytisolo, Guillén... (y muchos más). En la de los narradores: Francisco Ayala, Juan Bonilla, Carlos Edmundo de Ory, Mónica G. Sancho, Juan Madrid, Andrés Neuman, Rafael Pérez Estrada, Fernando Quiñones, Horacio Quiroga y Juan Varo. Les faltaba sólo emprender aquel juego que surgió, según contaba André Breton, en torno a la mesa de una casa de la Rue du Château.

Peña-Toro se deja llevar por su habitual claridad iconográfica. Aparecen, de esa forma tan suya, una estrella, unos guantes de boxeo y un ala en la ilustración que hizo para El boxeador y un ángel de Ayala. Un astronauta con trompeta para Bonilla. Un vestido para Neuman. Una llama verde en silla de anea para Quiñones. ..

"Ilustrar narraciones", explica el pintor, "suele ser más fácil de abordar que la poesía, porque la poesía es mucho más compleja conceptualmente y también más abstracta". No obstante, tanto en una como en otra, Peña-Toro consigue que las imágenes "acompañen al texto sin condicionarlo y sin traducirlo". No desvelan el contenido literal del texto sino que funcionan de "modo paralelo". Más que deshacer la narración o romper el encanto de la lectura, sus dibujos incitan a ella, "como un buen trailer".

La brillantez del artista se mezcla en la pared de la galería con los pellizcos literarios elegidos por Rosales. "Era un gran atrevimiento por mi parte porque buscábamos una frase [de cada autor] que fuera en sí misma valiosa y deslumbrante, incluso irónica". Cuenta el poeta que aunque hay frases que solas parecen insignificantes, "cuando las ves en conjunto, y sobre todo con los dibujos, toman un nuevo valor". De Ángel González, se queda con: "Estas imprevisibles y verdaderas ganas de llorar"; de Aurora Luque: "En el mar que esperaba la belleza"; de Ayala: El ángel se precipitó en ayuda del caído"...

La frase ya estaba escrita, con toda su contundencia, en los textos de sus respectivos autores. Pero ha influido el azar en la elección, la mezcla de todas ellas y el ordenamiento, donde Rosales aunque ha procurado un "pequeño itinerario lógico" se ha dejado llevar y dejar que finalmente fuera "el azar el que dictara sus normas". Sólo los ha separado proponiendo un sugerente título según fueran poetas o narradores. El texto que surge de la suma de las frases de los narradores es Guarniciones ligeras y el de los versos, Ingredientes naturales.

No querían que el resultado fuera convencional. "Teníamos una serie de textos poéticos y textos en prosa que Joaquín había ilustrado pero no queríamos hacer una exposición con el típico dibujo explicado por un frase, todo enumerado y ordenado". Cuenta Rosales que decidieron entonces "descuartizar" todo aquello para formar una nueva realidad que establece conexiones inesperadas.

Sobre las paredes de TRN, van surgiendo en una proyección las imágenes de Peña-Toro con las frases de Rosales. Unas veces las rubrican. Otras las pisan y desordenan dando un nuevo sentido conceptual y un nuevo sentido plástico a las originales.

El mismo Rosales, animado por la cadena compartida con Peña-Toro, participa con un texto propio. Plato único es una reflexión acerca de los fragmentos que componen la realidad. "No nos damos cuenta pero la vida es eso: una suma de retazos, una suma de frases, de momentos que se van uniendo y se forma algo que muchas veces nos parece coherente porque es nuestro y lo tenemos delante pero coherencia no tiene ninguna". Se refiere Rosales a todas esas cosas que ni se pueden prever ni se sabe de dónde vienen: "Que hoy llueva o no, que te encuentres con un amigo, que suene el teléfono, que te echen del trabajo, que te quieran más o menos... son trozos de cosas en las que nos movemos".

La vida está compuesta al fin y al cabo de muchos cadáveres exquisitos. Como dice el último verso de su Plato único, "Algo de aquí o de allá, la vida es eso, contradicción y búsqueda, fragmento y titubeo, titubeo, titubeo...".

>>1.0<< Dividir o dividirse

>>1.1<< hacer añicos el mundo o recoger sus virutas,

>>1.2<< aprovechar lo que queda,

>>1.3<< unir los trozos y buscar sentido,

>>1.4<< partículas y trozos y fragmentos debajo de la alfombra,

>>1.5<< todo es así:

>>1.6<< las astillas que pululan por el suelo,

>>1.7<< esquirlas arrumbadas detrás de una cortina,

>>1.8<< los trapos empapados después de la tormenta.

>>2.0<< Dividir o dividirse,

>>2.1<< buscar las piezas que estuvieron próximas y no poder unirlas,

>>2.2<< se mantienen distantes,

>>2.3<< la distancia es su norma,

>>2.4<< sólo se acercaron cuando estaban cerca,

>>2.5<< y estuvieron cerca sin saber que estaban, estaban donde siempre estuvieron,

>>2.6<< partidas o partiéndose, quebradas, hechas trizas, mezclándose,

>>2.7<< lo que estaba partido y se quedó partido, ingredientes que fueron naturales,

>>2.8<< todo tan diferente, tan lejano, todo desconocido, su origen fue tu origen.

>>3.0<< Dividir o dividirse,

>>3.1<< esconderse y no estar, entender que no vas a entender,

>>3.2<< acoplar, reunir piezas distintas, procedencias opuestas, sentidos enigmáticos,

>>3.3<< todo es así:

>>3.4<< las cosas son así, y parecen iguales, iguales a sí mismas, compactas, coherentes,

>>3.5<< y son híbridas, les falta analogía, afinidad, correspondencia,

>>3.6<< son así porque así empezó el mundo,

>>3.7<< empezó sin saber que empezaba, una cosa, otra cosa, un fragmento, una idea,

>>3.8<< algo de aquí o de allá, la vida es eso, contradicción y búsqueda, fragmento y titubeo, titubeo, titubeo...

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