Color en movimiento

Hay trabajos de género histórico que brillan por el cuidado en la documentación, por la capacidad de reproducir (más o menos) fidedignamente los usos y costumbres del pasado. El canto de los sables (Le chant des sabres, 2008) no es uno de ellos. La propuesta del escritor Antoine Ozanam y el dibujante Tentacle Eye (pseudónimo de Antoine Carrion) huye de la fidelidad para adentrarse a tumba abierta en el terreno de la interpretación libre y el onirismo. Por usar un símil sencillo, El canto de los sables no es tanto novela (gráfica) histórica como poesía (gráfica) histórica. Y vista desde esta óptica, la obra del tándem artístico es original, audaz y muy emotiva.

La voluntad transgresora de El canto de los sables queda clara ya desde el inicio, desde la propia página de agradecimientos (Ozanam se dedica el álbum a sí mismo), o quizá desde antes, desde la elección del periodo histórico y el tema. Puestos a contar una historia oriental de honor y espadas, los autores no han escogido el Japón medieval, sino la China del siglo XIX, sacudida por el choque con el mundo occidental. La consabida servidumbre del espadachín a su señor se torna aquí enfermiza, medio marciana, en cuanto se comprende que el tal señor ha perdido la chaveta y sus órdenes son puro delirio. Y cose el asunto una hermosísima historia de amor, que tanto recuerda al cine indie como a las virguerías esteticistas del mismo Kurosawa.

Siendo arriesgada y llamativa la labor de Ozanam, para sostenerse requiere de un esfuerzo plástico a la altura, y lo de Tentacle Eye es un verdadero espectáculo para los sentidos. El grafismo de El canto de los sables aúna con soltura un dibujo minimalista y un coloreado expresionista, beneficiados ambos por una narrativa elíptica y limpia, casi de manga. Libros como este, sumados al resto del catálogo, demuestran la amplitud y la valentía de la apuesta de Yermo Ediciones, que está inundado las librerías de ventanas a diversos tonos y perspectivas del género de aventuras. Ojalá que sea por mucho tiempo, los lectores lo agradecerán.

Tentacle Eye, Antoine Ozanam. Yermo Ediciones. 136 páginas. 22 euros.

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