Cine

Coppola lleva a Cannes su 'Tetro'

  • El último filme del realizador, en el que interviene Maribel Verdú, abre la Quincena de Realizadores del festival francés.

A los 16 años se entusiasmó con la idea de ser dramaturgo, pero luego vio Octubre, de Sergei Eisenstein, y decidió que sería director de cine. Pocas carreras cinematográficas cuentan con tantos éxitos sonoros y estrepitosos fracasos, pero con los 70 recién cumplidos, Francis Ford Coppola afirma: "He decidido ser el cineasta que quise ser de joven, inspirado por grandes directores y escritores europeos de los años 50 y 60".

Así hay que entender Tetro, la película que inaugura la Quincena de los Realizadores, una competición paralela del Festival de Cannes. En un encuentro con un grupo de medios destacados en Cannes, el realizador californiano explicó que dirigir, al igual que actuar, es un oficio que, cuanto más se hace, mejor se ejerce. Aunque tuvo éxito en Hollywood como guionista, lo que siempre quiso hacer fue escribir historias originales para la gran pantalla y "no sólo hacer películas de género". "Luego hice El padrino y cambió mi vida", admite no sin cierto tono de resignación. "Pero siempre he querido ser independiente", agrega.

El cineasta, que se arruinó a principios de los 80 con Corazonada y se vio obligado a aceptar varias películas de encargo en los grandes estudios para poder cancelar sus deudas, apunta: "Lo que he aprendido en el negocio del cine es que cuando es más pequeño el presupuesto, más íntima es la producción, más grande son las ideas o la excentricidad".

Ahora separa completamente territorios y viaja en avión privado. "No hice dinero con el negocio del cine, sino con el del vino y de los hoteles", apunta. "El secreto para hacer una película rápidamente es tener el dinero", asegura el director, que ha dejado de llamar a las puertas de los grandes estudios para suplicar financiación y ya no recuerda lo que es tener que discutir con los productores lo que ellos quieren.

Películas como la suya, un drama familiar rodado en blanco y negro, apenas tienen cabida en la fórmula de los grandes estudios. "Ahora es especialmente difícil hacer una película si no es de género", señaló el realizador. Es por todo eso que decidió financiar él mismo con ayuda de una productora española Tetro. La película vivió un azaroso rodaje en Argentina, con robo de guión incluido y cambio de protagonistas (Matt Dillon y Javier Bardem) en el último minuto. La cinta es además la primera basada en una historia original suya desde La conversación (1974), ganadora de su primera Palma de Oro en Cannes.

No obstante, el director no abandona una de sus grandes obsesiones, la familia. "Todos somos producto de nuestra familia y la familia es interesante porque constituye la raíz de nuestra experiencia social humana", explica. Tetro gira en tono a un excéntrico artista estadounidense (Vincent Gallo) que huye de la tiranía de su padre (Klaus Maria Brandauer). Se instala en Buenos Aires, de donde procede originalmente la familia, con una joven (Maribel Verdú). La vida de ambos cambiará con la llegada a la capital argentina del hermano pequeño (Alden Ehrenreich) del protagonista.

Aunque se ha inspirado en su familia, el director niega que se trate de una película autobiográfica. No obstante, con creadores en cada generación reconoce que hay una cierta competición. "Eso es lo que quería intentar entender, porque cuando haces películas personales eso es lo que intentas, entender los temas". Coppola considera que ha aprendido mucho sobre él mismo y su familia. "Me siento como una hoja en blanco y ahora puedo hacer cualquier cosa", agregó. En parte para escribir sobre un tema tan cercano le vino bien la distancia que le proporcionó filmar en Argentina, donde decidió rodar porque es un país "donde el cambio no es tan punitivo como con el euro o la libra".

Coincidiendo con el 30º aniversario de su segunda Palma de Oro con Apocalyse Now, el Festival de Cannes le ofreció una presentación fuera de competición de Tetro, pero a él no le convenció la propuesta porque se habría convertido en un homenaje para él, restando atención a la película, que ha sido acogida con un educado aplauso. Estrenar Tetro en la Quincena de los Realizadores, un espacio para nuevos valores cinematográficos, ofrece la oportunidad de aprovechar Cannes como plataforma de lanzamiento pero también da a Coppola la posibilidad de reivindicarse como autor. Lo que siempre quiso ser.

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