Cortázar, el inconformista

  • Se cumplen 25 años de la muerte del autor de 'Rayuela', uno de los grandes maestros del relato que renunció a su cátedra tras el triunfo de Perón

"Nací en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico y con tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde)", escribió Julio Cortázar sobre sí mismo en una carta fechada en París el año 1963. La editorial Alfaguara publicará en mayo un conjunto de textos inéditos y dispersos de Julio Cortázar bajo el título de Papeles inesperados, una obra que forma parte de los homenajes que se le están rindiendo al gran escritor argentino.

Como él mismo solía comentar, su nacimiento "fue un producto del turismo y la diplomacia", porque a su padre, recién casado, le destinaron a una misión comercial en la embajada de Argentina en Bruselas, donde nació Julio Cortázar en una ciudad ocupada por los alemanes al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Cuatro años después la familia Cortázar vuelve a Argentina. En Buenos Aires, Julio estudia en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta (cuya atmósfera recrearía años más tarde en el cuento La escuela de noche recordándola como "pésima, una de las peores escuelas imaginables") e impartió clases de Lengua y Literatura francesa en varios institutos antes de convertirse en profesor de la Universidad de Cuyo.

"Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas y desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general", declara años más tarde un Julio Cortazar que asegura haber descubierto, con 18 años y en una librería bonaerense, el libro Opio, de Jean Cocteau, cuya lectura cambia "por completo" su visión de la literatura y le abre la puerta del surrealismo.

Seis años después, en 1938, publica su primera colección de poemas, Presencia, con el seudónimo de Julio Denis. Aquella obra, comentará años más tarde, eran unos sonetos "muy mallarmeanos" dentro de un libro "felizmente" olvidado. Militante del movimiento antiperonista, cuando Juan Domingo Perón gana las elecciones presidenciales argentinas, en 1945, Cortazar presenta su dimisión en la Universidad. "Preferí renunciar a mis cátedras antes de verme obligado a sacarme el saco como les pasó a tantos colegas que optaron por seguir en sus puestos", recordaría el escritor que en aquella época reunió su primer volumen de cuentos en La otra orilla.

"Ya llevaba diez años escribiendo, pero no publicaba nada o casi nada. De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético. Traductor público nacional. Gran oficio para una vida como la mía en ese entonces, egoístamente solitaria e independiente", así define su existencia Julio Cortazar en aquellos años en los que sin embargo publicó Los reyes (1949), un poema en prosa centrado en la leyenda del Minotauro, un tema el del laberinto, que reaparecerá en Los premios (1960), una novela escrita durante un viaje a Estados Unidos y que gira en torno a un crucero ganado por un grupo de jugadores que terminará convirtiéndose en una pesadilla. Antes, en 1951, tras la publicación de Bestiario, recibe una beca del gobierno francés y viaja a París para establecerse allí y trabajar como escritor en la Unesco. Dos años más tarde, en 1953, se casa con la traductora argentina Aurora Bernárdez. Su plena madurez creativa llega con Historias de Cronopios y de Famas (1962) y, sobre todo, con Rayuela, escrita en 1963, indiscutiblemente una de las cumbres de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

Con Rayuela, Cortazar se plantea el reto de expresar en clave de novela los grandes interrogantes de la existencia que los filósofos se plantean en clave metafísica. En la novela, el escritor argentino representa el absurdo, el caos y el gran interrogante de la existencia humana con una nueva técnica que pretende aparcar el concepto de novela tradicional para crear una contranovela, sin trama, sin intriga, sin descripciones y casi sin cronología, que admite incluso diversos órdenes de lectura.

El resto de su obra, suele girar en torno a la recreación de una atmósfera fantástica, muy próxima y siempre presente en los relatos de su compatriota Jorge Luis Borges. Así sucedió en Las armas secretas (1969), uno de cuyos relatos cortos, El perseguidor, es asimismo uno de los referentes obligados en la obra del escritor argentino convertido ya en un icono cultural.

En 1970 viaja a Chile, invitado a la toma de posesión del presidente Salvador Allende, en compañía de su segunda esposa, Ugné Karvelis. Tres años después, en 1973, aparece Libro de Manuel, obra que gira en torno al poder, la política y el humanismo, que obtiene en París el Premio Médicis. Cortázar viaja entonces a Buenos Aires para presentar esta novela, que levantó una polvareda considerable, y se encuentra con el rechazo oficial hacia su obra y hacia su decidida defensa de los derechos humanos. Tras el golpe de estado del General Pinochet en Chile, Cortázar viaja de nuevo a Estados Unidos para participar en la Comisión Internacional de Investigación de los crímenes de la Junta Militar chilena. En 1976 realiza una visita clandestina a la aldea de Solentiname, en Nicaragua, gracias a la cual publicará más tarde Nicaragua tan violentamente dulce (1983) y se compromete activamente con la revolución sandinista, sobre todo desde su vuelta al país en 1979, año en el que se separa de Ugné Karvelis, con la que sin embargo seguirá manteniendo una estrecha amistad. También en 1979, contrae matrimonio con Carol Dunlop, su tercera y última esposa que fallecerá en noviembre de 1982, justo después de la publicación de Deshoras.

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