"Crecí con música, sobrevivo de ella y es lo único que puedo hacer"

  • El violinista libanés, que revoluciona las cuerdas con el flamenco, actúa hoy en el Festival de Interpretación de La Chumbera

De origen libanés y con influencias flamencas, Ara Malikian se ha convertido en uno de los violinistas más importantes y brillantes de su generación. Con tan sólo 12 años dio su primer concierto, los mismos que lleva en España absorbiendo las tendencias de una diversidad de culturas. Reconocido por los concursos internacionales Felix Mendelssohn, Pablo Sarasate, Rodolfo Lipizer, Zino Francescatti e International Artist Guild, en 1993 recibió el prestigioso Premio a la Dedicación y el Cumplimiento Artístico del Ministerio de Cultura alemán. Desde que llegó a este país el flamenco ha marcado su trayectoria artística, y hoy llega a Granada para compartir escenario y confidencias musicales con José Luis Mentón.

-Llega esta noche a Granada para participar en el Festival de la Interpretación de la Canción Española, y eso que toca el violín. ¿Cuál va a ser su aportación al encuentro?

-Voy a interpretar junto a José Luis Mentón los temas de nuestros dos trabajos, donde existe una fuerte presencia flamenca. Empecé a colaborar con él hace más de diez años, antes de venir a España a vivir. Al principio yo no conocía nada del flamenco, pero me he ido metiendo poco a poco. Mentón y yo hemos fusionado nuestras creaciones para hacer algo diferente. Es un gran placer poder tocar con él porque tenemos una gran complicidad y disfrutamos mucho sobre el escenario. Ya llevamos dos discos grabados donde hemos mezclado muchas músicas desde el flamenco hasta los ritmos de Oriente Medio.

-Pero este no es el único proyecto... Ha colaborado en proyectos donde fusionado lo clásico con el jazz, el flamenco o el tango, logrando una redefinición en el arte del violín. ¿Qué es lo que pretende exactamente?

-No pretendo hacer nada, simplemente hago lo que me gusta. Si me dan la oportunidad de hacer aquello que me gusta no quiero perderla, aunque por ello pueda molestar a los músicos clásicos más puristas. Creo que la música clásica puede introducirse a la perfección en el flamenco, en el jazz o en la música zíngara. Si a uno le gusta, tiene que aventurarse sin prejuicio a cualquier cosa. Desde hace años tengo la suerte de dedicarme a lo que quiero y disfruto muchísimo con ello, además es una forma de aprender y de abrir mi horizonte más allá de lo que se aprende en un conservatorio o en una academia.

-La música clásica se muestra rigurosa y disciplinaria. ¿Es realmente así? ¿Tan importante es la técnica?

-Por supuesto que la técnica es importante. Es verdad que la música clásica necesita una técnica muy rigurosa, pero yo creo que como cualquier otra cosa. Si uno no se lo toma en serio sería muy difícil llegar a pintar bien, o a tocar jazz o música árabe transmitiendo algo. Igual sucede con la música clásica, que hay que dominar el instrumento pero también darle una sensibilidad propia.

-Ha revolucionado la concepción tradicional de que la música clásica está reservada a una minoría elitista. ¿Cree que el público más joven la comprende ahora cada vez más?

-Yo no creo que esté reservada a ninguna minoría. La música clásica fue siempre algo popular, aunque hoy en día es verdad que se tiene esta visión de ella. Pero esto está cambiando. La culpa es nuestra, de los intérpretes, que por una razón u otra hemos creído que la música clásica es muy solemne, algo superior, y nos ha invadido entonces una arrogancia que no es justificada. Yo creo que nuestro papel es hacer música y transmitirla a todo el mundo, no sólo a un círculo de personas muy definido. Debido a que nuestro público es cada día más reducido, tenemos que intentar hacerlo mejor e intentar divulgar la música clásica donde merece ser escuchada. Todos debemos esforzarnos para llevar la música clásica a los jóvenes, a los niños y a los lugares en los que no se suele escuchar este tipo de música. Pero, sobre todo, es muy importante que los intérpretes cambiemos de actitud.

-¿Qué o quién ha sido el responsable de marcar ese estilo tan personal?

-Yo creo que cualquier vivencia marca sin querer mi estilo. No me he dado cuenta de qué ha marcado mi manera de hacer música, pero pienso que tiene mucho que ver la libertad de cada uno y su personalidad. Esto hay que hacérselo entender a los jóvenes músicos y artistas. Tienen que pensar con libertad y no se dejarse influenciar por otras personas. Yo he tenido la suerte, o ha dado la casualidad, que desde muy temprana edad me he alejado de toda la enseñanza académica y he podido desarrollar mi propia personalidad. Por eso me encanta poder introducirme en músicas que no conozco y aportar mi estilo a lo que me gusta.

-Su infancia ha estado marcada por las guerras. En ese entorno, ¿qué significó el violín?

-El violín y la música para mí lo son todo. Yo he crecido con música, sobrevivo de ella y es lo único que puedo hacer. Representa mi manera de respirar y es mi vida entera. Pero esto creo que surgió de casualidad.

-Y, ¿qué opina del flamenco?

-Me enamoré de esta música desde el primer momento en que la descubrí, porque creo que es una de las músicas más cosmopolitas que existen. Creo que el flamenco está muy influenciado por otros sonidos del mundo y es lo que le da su riqueza. Por eso se presta a muchos experimentos. Yo conozco un poco la música árabe, armenia y oriental y por ello me resultó fácil introducirme en él. Llevo sólo diez años tocando flamenco y conozco los palos, pero no me considero para nada un músico flamenco. Yo aporto lo mío y algo mágico pasa… disfruto mucho haciéndolo.

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