Pedro jordanoeloísa bernáldez

DARWIN HOY La acción humana influye en la selección naturalLa huella ecológica que dejan los fósilesLos estudios actuales apoyan el evolucionismo

  • De la controversia a la defensa.La teoría de Charles Darwin desafió el orden creacionista vigente, hoy es la base de la ciencia moderna

"Nada tiene sentido en biología sino es a la luz de la evolución", decía Theodosius Dobzhansky, uno de los fundadores de la teoría sintética de la evolución. Una opinión que comparte Pedro Jordano, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "si tu quieres buscar un principio que sea un denominador común a las diferentes disciplinas que hay en biología, esa es la evolución biológica", manifiesta. Darwin es una figura absolutamente central en el desarrollo actual de la biología, explica Jordano. Sus principales aportaciones: la teoría de la evolución y el proceso de selección natural.

Unos principios que, a pesar de los años, tienen aplicaciones directas en diferentes ámbitos de la sociedad, como por ejemplo, en los procesos de lucha contra las plagas en cultivos. "Sabemos que cuando estamos administrando pesticidas para luchar contra las plagas, éstas reaccionan inmediatamente a esos pesticidas que desarrollan variantes que son resistentes a ellos. Se basan fundamentalmente en principios de la teoría evolutiva ya que al conocer cómo evolucionan esas estirpes de resistencia, podemos diseñar mejores herramientas de lucha contra esas plagas para evitar daños", cuenta Jordano. En el ámbito de la medicina, el desarrollo de medicamentos para combatir infecciones, todos los antibióticos, por ejemplo, promueven también respuestas evolutivas de los gérmenes para desarrollar estirpes que sean resistentes a este tipo de medicamentos.

Las teorías darwinianas han influido en todos los ámbitos científicos y por lo tanto en toda la sociedad. Hasta influye en el discutido cambio climático, pues "entender bien cómo funciona el proceso de selección natural y cómo funciona el cambio evolutivo en la naturaleza nos van ayudar a predecir cuáles son las posibilidades de transformación de las especies en un mundo de condiciones cambiantes".

"Los avances han conducido a que el siglo XXI sea el siglo de la biología, donde esta rama va tener un papel fundamental en el ámbito científico y en el social. El cambio global, la lucha por las enfermedades raras, la conservación de las especies, cómo frenar la tasa de las especies en extinción, todo esto se va a producir este siglo", declara el científico. Jordano coordina en el CSIC a un grupo de investigadores que trata de reconstruir las pautas de evolución de todas las especies que hay en la Tierra, es decir, reconstruir el árbol de la vida, dice el coordinador de la exposición de Darwin, que comenzará el 25 de febrero en Sevilla. Celebrar el 200 aniversario de su nacimiento, retomar su figura y recolocar cuál es el papel de las teorías evolutivas hoy día, éstos son los aspectos que quieren destacar en la muestra.

"Darwin fue el gran ecólogo, alguien que reunió todos sus conocimientos para explicar la suma de las partes". Tras su huella, a Eloísa, paleontóloga y bióloga que desarrolla su trabajo en el Instituto Andaluz de Patrimonio y en la Universidad Pablo de Olavide, le gusta relacionar todos los hallazgos para poder explicar el presente y, sobre todo, "si desde lo que somos podemos proyectarnos hacia el futuro". "Yo quería ser una científica del holoceno y estudiar el impacto ambiental en los últimos 10.000 años, la huella ecológica que ha dejado el hombre desde que inventa la agricultura e irrumpe en el ecosistema", explica. Ella reconstruye, en función de los animales y las plantas que comía, cómo estaba utilizando el hombre los recursos naturales en ese momento. ¿Su utilidad?: que hay cosas que se pueden prever. "Una cosa está clara -relata-, y es que hace 120.000 años había el mismo ecosistema que tenemos ahora. Por la razón que sea, bien por el clima, bien porque el hombre empezó a comerse ya todo lo que había, especies como elefantes o hipopótamos han desaparecido de un ecosistema que hoy en día tenía que haberse sostenido. ¿Y ahora a quién le toca? Pues al lince, al lobo... nos estamos quitando a todos los grandes, estamos extinguiendo especies a una velocidad que va en aumento". Para el ciudadano de a pie no hay que ir tan lejos, y es que "la ciencia empieza por observarse uno mismo". "El mejor registro del mundo de lo que somos, lo que hemos sido y lo que vamos a ser lo llevamos encima con nuestra genética, nuestra fisonomía, nuestra forma de ser". Y da un consejo: "Mírate como bicho que estás ahí". Por eso cuando oye hablar del creacionismo piensa "que la Edad Media ya pasó". "Los creacionistas sostienen algo que no demuestran y no se deben poner a la altura de la ciencia".

Darwin ignoraba por completo las leyes de la Genética. No obstante, su capacidad observadora le permitió realizar una labor precisa de integración de los cambios que detectó en los organismos y fósiles que pudo examinar en sus viajes alrededor del mundo a bordo del H.M.S. Beagle. Esta técnica le permitió desarrollar su teoría evolutiva, basada en la selección natural, la supervivencia del más fuerte.

"Los datos que hoy se manejan indican, claramente, que sus pronósticos eran ciertos; todos los mecanismos, en gran medida, se comparten en todas las especies, lo que indica un origen común, esto es que los organismos no se reinventan cada vez en cada especie sino que se han usado una vez y los genes a partir de un punto del desarrollo se han combinado de diferentes maneras originando distintos especímenes", asegura José Luis Gómez Skarmeta, experto en Genómica e investigador principal del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), un instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los genetistas piensan que la variación en la secuencia de los genes (ejecutores de los procesos) ha influido en la evolución de las especies pero, sobre todo, lo que ha intervenido en ella ha sido la modificación en las órdenes que indican cómo y cuando esos genes deben expresarse (actuar). Estas alteraciones se convierten en cambios físicos.

Un ejemplo esclarecedor de cómo los cambios en el ADN afectan a la morfología de los individuos y promueven un avance evolutivo es el de la formación de los dedos. Se pasó de los peces, cuyas aletas presentan una estructura precursora de estos apéndices, a los tetrápodos como el ratón, para quienes los dígitos son esenciales.

En el cambio fue definitiva la actuación de los genes Hox. Estos se expresan débil y transitoriamente en la formación de las aletas de los peces y de una manera fuerte y continua en la región donde se forman los dedos en los tetrápodos. "Se sabe que en el ratón hay dos regiones del genoma con elementos reguladores que activan los genes Hox. Una está en todos los vertebrados, posiblemente es responsable de su expresión en peces, y la otra es específica del ratón", explica Gómez Skarmeta. "Sabemos que tuvo que aparecer espontáneamente un nuevo elemento regulador que disparó el nivel de expresión de los genes Hox y permitió la formación de los dedos".

El grupo de investigación de este experto intenta comprobar si la maquinaria para activar el gen estaba ya presente y sólo le faltaba un impulso; para ello, han "creado un pez cebra transgénico y hemos visto que dicho regulador del ratón utiliza esta expresión de una manera equivalente en la aleta, lo que confirma que el gen tenía todos los requisitos para que se produjese el cambio y apareció, de manera espontánea, un fragmento de ADN con la información necesaria para activar a altos niveles los genes Hox formando patas", concluye.

Avance incesante y cambio son dos características vinculadas a la actividad científica. La perpetuidad de la hipótesis de Darwin sobre el origen de la vida 150 años después de su publicación rompe con estas premisas. Tres expertos andaluces, el biólogo Pedro Jordano, la paleobióloga Eloisa Bernáldez y el genetista José Luis Gómez Skarmeta, muestran su visión sobre el evolucionismo aplicado a estudios actuales. Los tres coinciden en la vigencia de esta teoría, lo que eleva al británico como claro vencedor de la contienda abierta en el siglo XIX frente al crecionismo. No en vano, aún existen colectivos en el Reino Unido que mantienen vivo este debate. Michael Reiss fue cesado en septiembre del año pasado de su puesto como director de educación de la Royal Society por instar a los profesores a explicar el creacionismo en clase de ciencias.

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