Dentro y fuera de lo posible

Los personajes de Así que pasen cinco años se enlazan entre sí bajo un hilo que va tejiendo entre ellos, no tanto la lógica de la acción lineal, sino la de la asociación inconsciente propia del pensamiento.

Esta idea genial que arma la pieza es la que Lorca exponía en conversación con Margarita Xirgu diciendo: "Esta obra se desarrolla fuera del tiempo y de la realidad, en la cabeza del protagonista". Si el reino del inconsciente es el sueño, el drama pone el acento en borrar el linde: no hay, no existe más tiempo y realidad que la surgida de las operaciones del pensamiento; no distingue entre sueño y vigilia, entre imaginario y real, la obra baila dentro/fuera de lo posible.

El montaje de Teatro para un Instante simplifica, banaliza en ocasiones, y en otras sin embargo, poetiza o emborrona. Simplifica la dramaturgia al remitir toda la acción de la pieza a un mero sueño del protagonista, para ello inventa una escena previa en la que el protagonista da las buenas noches al criado para lanzarse al sueño -un telón de entrada a la obra-, y muestra como telón final la muerte, cual despertar del sueño. Más acertada y poética es la escenografía propuesta para las escenas que transcurren en la biblioteca. Reproducen ese dentro/fuera del pensamiento/realidad al idear dos sillones orejeros con sus lamparitas de pie, a los que se accede en su estructura por una alta escalinata. Otra imagen poética inesperada surge en mitad de la escena entre el Maniquí y el Joven.

La puesta en escena y la dramaturgia parecen plagadas de tentativas para acercar la obra al público. Así es como interpreto una inclinación a cierta comicidad que en absoluto es explícita en la pieza como carcajada. En este sentido apunta: el tono excesivamente actualizado a la jerga coloquial de personaje Amigo 1º y su aparición en escena con una barca hinchable; la puesta en escena, próxima al cómic, del encuentro entre la Novia y el Jugador de Rugby; la escenografía de hinchables gigantes elegida para recrear la alcoba de la novia o el bosque de grandes troncos.

La musicalización o la tendencia al musical viene siendo una de las marcas distintivas de Teatro para un Instante. A mi modo de ver, deben tener cuidado. Un cuidado exquisito a la hora de incorporarla a una pieza que no apunta hacia más música -textual, explícita- que la del verso puntual o la canción-plegaria del niño muerto. Deben tener cuidado porque en ocasiones infantiliza la melodía elegida, la letra cantada se vuelve ininteligible, o suena desafinada.La interpretación tiene momentos espléndidos en boca de la Novia, el Viejo, el Joven. Éste es un montaje tan personal como irregular. Quiebros y aciertos.

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