El soul 'made in' Duffy reivindica su corona en la música con dos brillantes conciertos

  • La cantante británica demuestra en España que es más que una voz parecida a Amy Winehouse

Duffy ya no quiere ser el alter ego blando de Amy. Quizás al principio no le vino mal seguir su sombra, pero la galesa dejó claro en su concierto de Madrid, en el que presentaba su álbum debut Rockferry, que su voz merece un espacio propio en la nueva corriente británica de exuberante soul clásico.

Puntual en su cita con el público madrileño de la sala Joy Eslava, donde llegó la noche del sábado tras su estreno en Barcelona, Duffy apareció bajo un foco blanco que sólo dejaba entrever su silueta, miró al público y comenzó el concierto con un alarde vocal casi a capella, subiendo y bajando por el pentagrama de Rockferry.

Un tema este, Rockferry, que da nombre al disco y que, según ha explicado en varias ocasiones, le inspira arrojo y fortaleza ante los retos. Retos, quizás, como esta mini-gira por España. Y es que, sobre todo en el mundo de la música, no hay nada como caer en buenas manos. Una carrera puede depender de dar con el Rey Midas idóneo -léase productor- que vea el hueco en el mercado y sepa conjugar el talento vocal con la imagen de marca, hasta proyectar toda la mezcla a los titulares de medio planeta.

Eso es justamente lo que le ha pasado a esta galesa de 24 años, quien hace apenas cuatro era una desconocida chica rubia que probaba suerte en el equivalente británico del programa Factor X, donde acabó segunda.

Hasta ahí nada fuera de lo común. Su voz podía haberse perdido igualmente entre la masa de ex estrellas televisivas si no fuese porque el veterano Bernard Butler, referente del britpop como compañero de batalla de Bret Anderson en Suede, se fijó en su cadencia añeja.

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