Dunia Hennia, un 'Éxodo' musical

  • El grupo de música y danza oriental-árabe liderado por el compositor Chakib Stambouli ofrece esta noche a las 22.00 un espectáculo en la Plaza de la Libertad

Comentarios 1

Un día Chakib Stambouli y su clarinete se toparon en el Paseo de los Tristes con dos percusionistas. Se unió a ellos y surgió una canción sin buscarla. Por el lugar la llamó Éxodo. Por la música, no tenía otro nombre posible. La historia musical de Chakib Stambouli y su Dunia Hennia es eso: la historia de un éxodo al revés.

El músico partió un día desde Argelia cargado de darboukas, buzukis y laúdes y paró en París dos décadas. Sumó a sus instrumentos el clarinete, la harmónica, el piano y el saxo. Hizo música árabe pero tocó también rock, reagge, funky y rai. Llegó a Granada con la intención de "visitar el lugar en el que durante tantos años vivieron los árabes" y añadió guitarra y cajón. Ahí comenzó una experiencia musical que desde las raíces árabes impregna de orientalismo otras músicas como el flamenco, el blues o el jazz. Conoció a un acordeonista, dieron su primer concierto en un bar del Albaicín y en ese preciso momento decidió quedarse y fundar Dunia Hennia, o lo que es lo mismo, El mundo en paz. Una fusión de todo lo fusionable. Era el año 2003.

"Comenzamos dos. Luego tres. Cuatro. Cinco. Después llegaron las dos bailarinas" y ahora son exactamente Stambouli (Orán, Argelia), voz solista, darbouka, batería y clarinete; Miguel Pérez (La Habana), contrabajo y bajo eléctrico; Miguel A. Corral (Granada), guitarra flamenca; Joaquín Flores (Málaga), clarinete, clarinete turco y ney; Fathy Ben Yacoub (Tetuán), violín; y Verdemaría (Burgos) y Federica Massi (Sicilia), bailarinas. La agrupación presenta hoy su espectáculo en la Plaza de la Libertad (a las 22.00), dentro de las actividades de la Fiesta de la Interculturalidad.

Tras cinco años de giras por España, Dunia Hennia editó el pasado año su primer disco, Éxodo, que propone un viaje que arranca con un violonchelo. "Yo no quiero hacer música tradicional", dice Stambouli, "hay muchos músicos que ya lo hacen. Prefiero traer una fuente de música árabe, la que recorre parte del Magreb hasta Egipto y Turquía, y añadirle colores del flamenco y música de América Latina".

Es fusión pero una fusión concienzuda porque el músico de oído prodigioso ha investigado los ritmos, las escalas y las melodías orientales. "Hay grupos que fusionan realmente bien pero otros que no. En algunos casos se han unido músicos árabes y músicos flamencos y se escucha como una música pegada a la otra porque se nota que los árabes no entienden bien el flamenco y al contrario. Para hacer una buena fusión creo que hay que entender bien a la otra música".

El éxodo sigue completándose, porque Chakib 'desanda' el camino que hizo el gran músico árabe Ziryab en el siglo IX, trayendo la tradición musical oriental a Al Andalus. Hoy el músico busca las raíces de la música andalusí en un imparable camino de investigación que no sólo rescata instrumentos que puedan aportar aires de música clásica o jazzística sino que navega también por los bailes más tradicionales de Egipto, con Federica Massi, o los más contemporáneos de Verdemaría.

Un Éxodo que tiene fuego, sables y alas y que habla de amor, fronteras y, sobre todo, esperanza.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios