Eduard Estivill y Sáenz de Tejada enseñan a "ver la vida con ojos de niño"

  • En el libro '¡A jugar!', los autores ayudan a los padres a inculcar buenos hábitos de conducta a través de juegos y trucos

La fórmula ha sido todo un acierto. El pediatra y neurofisiólogo Eduard Estivill, conocido por su labor al frente de la Clínica del Sueño de Barcelona, y la escritora Yolanda Sáenz de Tejada arrasan con el libro ¡A jugar! Actividades para enseñar buenos hábitos a los niños, del que han vendido 30.000 ejemplares en sólo un mes. Los autores, que unieron sus trayectorias profesionales hace cuatro años, presentan hoy esta obra editada por De bolsillo-Grupo Random House en el salón de CajaGranada a las 13.00 horas.

En siete capítulos, Saénz de Tejada y Estivill proporcionan una serie de herramientas en forma de juegos y trucos para que los padres eduquen a sus pequeños de una forma lúdica y divertida. Estos juegos -diseñados por la escritora y analizados desde el rigor científico por Estivill- pretenden inculcar buenos hábitos para comer, de conducta, de higiene, de comunicación, de lectura, de sueño y de estudio.

Y lo hacen, según explicó el pediatra, basándose en el análisis previo de cuáles son las demandas de los padres: "Tienen culpabilidad porque se les acusa de ser malos padres, aunque esto es mentira. Son iguales o mejores padres que los de antes, salvo que ahora tienen otros enemigos".

El experto se refiere a la falta de tiempo, "sobre todo de las madres", que al haberse incorporado al ámbito laboral "trabajan el doble", y a la tecnología, a veces mal utilizada. "No es malo ver la televisión o jugar al ordenador, pero hay que saber cómo hacerlo. Antes, cuando padre e hijo pasaban media hora en el coche, cantaban, jugaban, hablaban... Pero ahora el padre habla por el móvil y el niño juega a la consola", ejemplifica Saénz de Tejada. Partiendo de esta filosofía, los autores apelan al juego "como herramienta de comunicación y de unión", para que los padres no se sientan culpables y entiendan que "es mucho más importante la calidad del tiempo que pasen con sus niños que ver la televisión durante tres horas sin intercambiar una palabra", según añadió Estivill.

El libro está estructurado en forma de fichas, acompañadas de pequeñas ilustraciones, y en cada una se propone un juego. Se cuenta la utilidad de esa práctica, una experiencia relacionada con ese juego, sus características, los materiales necesarios para llevarlo a cabo, la preparación previa, los pasos a seguir en la ejecución, algunos consejos y variantes para llevarlo a cabo, la preparación previa y finalmente los valores que se habrán logrado transmitir al niño. Valores que, en cualquier caso, no son exclusivos ni unitarios, a pesar de que muchos de ellos son universales.

En cuanto a los materiales, según puntualizó la autora, "los tenemos en casa", porque el principal es el valor humano: la persona física y sus ganas de jugar. Y los juegos pueden realizarse en transcurso de la cotidianidad, con lo que se persigue que "al final no necesitas tanto tiempo para jugar".

En definitiva, en las páginas de ¡A jugar!, además de las letras hay una esperanza, la de acercar a los niños a los adultos; o al revés... Así lo explica Saénz de Tejada en la introducción, donde expresa su deseo de "que los adultos miren la vida con ojos de niño".

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