El 'Epistolario' completo de Ganivet muestra los trazos vitales del escritor

  • Fernando García Lara recopila 609 cartas escritas a familiares y amigos entre 1888 y 1898, algunas de ellas inéditas, que son testimonios del periplo vital del autor de 'Idearium español'

Ángel Ganivet a través de los e-mails de la época. Es el contenido del Epistolario (Diputación) del escritor y diplomático granadino, que se presentó ayer y que abarca el conjunto de 609 cartas escritas a familiares y amigos entre 1888 y 1898. Con esta obra, el profesor Fernando García Lara, catedrático de Literatura Española de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, culmina la edición de las obras completas ganivetianas.

Penurias económicas, sarcasmo, cinismo, proyectos, amistad... "Las cartas son verdaderos testimonios del dolor, el desengaño y la soledad vividos por Ángel Ganivet durante su malograda existencia, y representan también una expresión íntima de los intereses intelectuales que le atrajeron desde su estancia estudiantil en Madrid", señala García Lara. "Escritura paralela a la de su obra publicada, esta correspondencia da buena cuenta de esa íntima satisfacción social y artística que, justo por no encontrar acomodo en la España de su tiempo, tanteó territorios literarios propios y buscó el contagio de otros gustos culturales en los destinos a los que le llevó su prolongada carrera consular".

Una buena ocasión para que la figura de Ganivet sea algo más que el nombre de una calle, un instituto o una estatua semioculta entre el bosque de la Alhambra. La publicación, que coincide con la conmemoración de los 110 años de la muerte del autor, reproduce todas las cartas de Ganivet hasta ahora conocidas, incluyendo las muchas inéditas que se custodian en The Hispanic Society of America de Nueva York, para lo cual se ha transcrito la versión manuscrita de cada carta.

El epistolario sigue un orden cronológico, precediendo cada una del nombre de su destinatario, lugar y fecha de data. Y, con el fin de evitar el exceso de notas explicativas, reflejo del riquísimo contenido referencial de este Epistolario, se ha confeccionado un índice de nombres propios -personas, lugares, título- que en gran medida viene a suplir esta carencia.

Y entre las cartas destacan las que dedicó a su íntimo Francisco Navarro Ledesma, con quien abría su corazón literario y sus pasiones más mundanas. Como anécdota, una vez le escribió desde París entusiasmado por la belleza de algunas cocottes. Ledesma le contestó con estos versos: "Me describes París, al fin y al cabo, bajo un prisma tan sólo, el de tu nabo".

Según los responsables de la edición, "su correspondencia fue una vía para expresar su individualidad, y hoy es para la crítica materia imprescindible para interpretar su vida y su obra". De hecho, desde que en 1904 Francisco Navarro Ledesma publicara la primera selección de sus cartas -en las que suprimió anécdotas y párrafos alusivos a su trato estrictamente personal- hasta 1994, su epistolario ha sido objeto de sucesivas ediciones fragmentarias. Ahora parece que se cierra el círculo espistolar con Ángel Ganivet. Epistolario.

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