Erika Lust aboga por un porno que "ponga a cien" a las mujeres

  • La cineasta presenta dentro del festival Mujeres del Cine su último libro, donde denuncia el machismo y el discurso político y cultural del cine para adultos

¿Es igual la revista Penthause que la Vogue? Es la pregunta que se hace Erika Lust para defender el cine pornográfico para las féminas. La cineasta presenta hoy en la Biblioteca de Andalucía el libro Porno para mujeres, una lección de modernidad desde Suecia, otra más desde el innovador top-less en las playas de Torremolinos. Ella se pone tras la cámara, toda una novedad en un mundillo en que las mujeres "sólo son actrices o maquilladoras", afirma Lust, una de las estrellas del festival Mujeres del Cine 09. Pero ella, feminista declarada, va más allá. Y pone como ejemplo los Oscar de Hollywood. "En sus 87 ediciones se nominan siempre a cinco directores, ¿y sabe cuántas mujeres han ganado la estatuilla?", pregunta para responderse ella misma. "Cero". En su opinión, "es el mejor ejemplo de la invisibilidad de la mujer en el mundo del cine".

En cuanto a su trabajo en el mundo del porno, intenta huir de la imagen de la fémina de pechos operados -como poco- que es "un simple instrumento de placer para el hombre". Por eso, su planteamineto es "hacer un cine que nos ponga a cien a nosotras, historias que atraigan a mujeres".

Pero, ¿en qué se concreta visualmente este porno en femenino? Además de "imágenes delicadas", Lust apuesta por hace un tipo de cine pornográfico "que pueda gustar también a los mismos a los que les gusta el cine normal". Es decir, ver El sueño eterno de Bogart y a continuación una de Erika Lust. Tanto es así que en el cine que uno puede comentar con su madre, "cuando una mujer es abierta sexualmente siempe acaba mal, ya sea violada o maltratada".

Además, audiovisualmente, el cine para adultos "es una auténtica calamidad, absolutamente amateur", denuncia la cineasta sueca, quien va más allá al criticar directamente a los directores. "Son todos muy parecidos, con las mismas obsesiones, el mismo tufillo...". De nuevo mueve ostensiblemente sus manos para poner la apostilla: "Vivimos en un mundo pornificado, donde figuras como Nacho Vidal o Lucía Lapiedra han entrado en los medios de comunicaciónde masas".

Además, el porno es la principal herramienta de iniciación sexual de los jóvenes. Y eso pese a declaraciones como las de la concejal de Juventud, María Francés, que abogaba por no separar el sexo del amor en los jóvenes. Para la cineasta sueca, "la educación sexual no existe en las escuelas y pretendo que los jóvenes tengan una formación más amplia donde esté presente el lado femenino".

Pero el porno también es "un discurso cultural y político" donde "las mujeres estamos apartadas". Y aquí aparece la crónica de una palabra anunciada: machismo. Y lanza una andanada: "La gente confunde a feministas con terroristas". "El feminismo sólo pretende que las mujeres y los hombres tengamos los mismos derechos, no somos un colectivo de mujeres feas que pretende quitarse de en medio al género masculino ", dice con firme convicción para poner a continuación un ejemplo histórico: "En Medicina, antes de entrar en este mundo la mujer, se estudiaban las enfermedades en el cuerpo masculino, nunca en el femenino".

Y dentro de este concepto muestra a mujeres "que disfrutan" sin los malos tratos cada vez más frecuentes en el porno, con bofetadas que no se daban ni en las comisarías franquistas de los sesenta. "El sexo tiene la capacidad de liberarnos de prejuicios, nos puede ayudar a no tener tanto miedo porque ya está ahí fuera la Iglesia para darnos sensaciones de culpabilidad".

Pero ese sentimiento no asoma en su mirada pícara. Si acaso algo de vergüenza cuando, en la sesión fotográfica, le piden que se tumbe en un diván...

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