Erre Que Erre lleva al Alhambra 'No pesa el corazón de los veloces'

  • La compañía de danza, que se acompaña un grupo de música en directo, muestra un drama de "pulsiones emocionales"

La compañía Erre Que Erre lleva esta noche al Teatro Alhambra de Granada, a las 21.00 horas, su último montaje, No pesa el corazón de los veloces, creado e interpretado por María Ángeles G. Angulo, Mario G. Sáez, Teresa Navarrete y Ricardo Salas. La obra, un espectáculo de danza, cuenta con la actuación en directo del grupo Balago.

A juicio de sus responsables, "No pesa el corazón de los veloces es un auténtico mapa de pulsiones emocionales. Es una tesis de seducciones, amores y desamores, de renuncias y también de miradas cómplices. Es un caleidoscopio de estados afectivos que se ven envueltos por unos sonidos muy sugerentes, responsables directos a la hora de propiciar unas atmósferas sinuosas y expectantes."

Para los autores de la obra, ésta significa "amor salvaje, como un instinto natural, sin connotaciones románticas de entrega y sacrificio. Amor como componente biológico de los organismos que necesitan y buscan fusionarse para sobrevivir. El amor como el deseo de una respiración única en común, que supone una forma de encontrarse a través de la piel, como si estuviéramos ciegos, y que consigue desbocarnos, enajenarnos y puede llevarnos al éxtasis".

Erre Que Erre es un colectivo de creadores e intérpretes que desarrolla su trabajo a partir de la creación y experimentación de nuevas formas y concepciones de la danza y el movimiento.

Erre Que Erre, dicen los miembros de la compañía, "siempre ha entendido el trabajo en equipo como centro de su propia identidad". Y de ahí que cada proyecto signifique la formación de un grupo de personas que se impliquen en la creación de un nuevo espectáculo. "Durante una década, artistas de diferentes disciplinas han estado al lado de Erre Que Erre de manera incondicional, aportando otras visiones y conceptos que ayudaron a enriquecer y arropar lo que en un principio era puramente danza", afirman los integrantes.

Músicos, diseñadores gráficos e industriales, programadores, cineastas, estilistas, bailarines, directores escénicos, escenógrafos y otros profesionales han puesto su granito de arena en todos y cada uno de los espectáculos, acciones, performances y, también, en decisiones y aspiraciones.

El grupo comenzó en 1996, con Despegando sombras del suelo, obra que obtuvo Primer Premio de Coreografía y Premio a la Mejor Música Original del X Certamen Coreográfico de Madrid y el Tercer Premio del Prix Volinine 99, Saint Germain en Laye, de París.

Su segundo montaje fue Dando forma a la nada, que consiguió el accésit del Premio Ricard Moragas, de Barcelona, en 1996. Desde entonces, su trayectoria ha sido imparable en los últimos 13 años, con montajes anuales y giras que le han llevado prácticamente por todas las ciudades de España con gran éxito.

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